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El dicho “más vale pedir perdón que pedir permiso” refleja de buena manera la última decisión de Uruguay en cuanto a su futuro dentro del Mercosur. Es que en la jornada del miércoles 7 de julio, en el marco de la LVIII Reunión Ordinaria del Consejo de Mercado Común (CMC) del Mercosur – Estados Parte y Bolivia, los representantes uruguayos (el canciller Bustillo y la ministra de economía Arbeleche) comunicaron a sus pares la decisión del país de “negociar acuerdos comerciales” por fuera del bloque.

 

Recordemos que la decisión se toma en un contexto en el cual Uruguay ha venido reclamando una mayor flexibilización del bloque a la hora de permitir a sus socios realizar acuerdos con terceros países de forma individual y no conjunta. El episodio más emblemático hasta la fecha fue el pasado 26 de marzo, en ocasión de la cumbre virtual por el 30º aniversario del Mercosur. En dicha reunión, el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou declaró que el Mercosur “no debe ser un lastre”, y que no estaba dispuesto a que el bloque “sea un corsé en el cual nuestro país no se pueda mover (…) por eso hemos hablado con todos los presidentes sobre la flexibilización”. Estas palabras no cayeron bien en el presidente argentino, Alberto Fernández, quien respondió que “si nos hemos convertido en una carga, lo lamento; la verdad es que no queríamos ser una carga para nadie”, y remató con un: “lastre, no somos de nadie”.

 

Desde esa cumbre, se han desarrollado diversas reuniones en las cuales, por un lado, Uruguay y Brasil abogan por lograr una mayor flexibilización, por ejemplo, bajar el arancel externo común que el Mercosur cobra a los bienes extrazona (promedio de 12%, cuando a nivel mundial es del 5,5%) y negociar con terceros países sin el aval del resto de los socios. Por otro lado, la postura argentina y paraguaya es de no apoyar estos planteos.

 

Ante este escenario, y basado en “defender la modernización del bloque, a través de una agenda de negociaciones externas sustantiva, ágil, dinámica, flexible y permanente”, Uruguay decidió hacer su propio camino y negociar bilateralmente con otros países que quieran negociar acuerdos comerciales o preferenciales. El experto en Mercosur y profesor de la Universidad Católica del Uruguay, Dr. Ignacio Bartesaghi, celebró la postura uruguaya e indicó que el país no debe “seguir perdiendo los trenes del desarrollo económico por países que, en pleno siglo XXI, niegan los beneficios de la apertura comercial”.

 

El argumento de Uruguay para tomar este camino se sustenta en que la Decisión CMC 32/00, la cual impone a los Estados parte a negociar acuerdos comerciales de forma conjunta, no está en vigor por no haber sido internalizada en el país. Además, esto no significa (necesariamente) el abandono del bloque. El mismo comunicado de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores explicita que el Uruguay “actuará en materia de inserción internacional reivindicando su calidad de miembro pleno del Mercosur”.

 

Quedará esperar las posibles repercusiones de esta decisión en los demás socios. Expectativa que aumenta más debido a que Brasil (afín a la postura uruguaya) ocupará la Presidencia Pro Témpore del bloque durante todo el segundo semestre de 2021. Igualmente, no quedan dudas que esta acción supone un punto nuevo en la vida del bloque, y sus resultados depararán el futuro relacionamiento del bloque; tanto entre sus miembros como del Mercosur con el resto del mundo.

 

Fuente: El Observador / Ministerio de Relaciones Exteriores (Uy) / Montevideo Portal