Trump acepta y autoriza el inicio de la transición de poder en Estados Unidos

Compartir en:
La Ley de Transición Presidencial establece que, una vez que la GSA haya «ratificado» los resultados electorales, deberá iniciar el proceso para una transferencia de poderes ordenada. Para ello cuenta con un presupuesto de 9,9 millones de dólares (8,4 millones de euros) que debe poner a disposición de la campaña de Biden, a la que además debe entregar contraseñas de sistemas informáticos, permitir entrar en edificios, y dar espacio de oficinas. Hasta ahora, la GSA, en una decisión sin precedentes, se había negado a llevar a cabo esas medidas. En EEUU se asume que un candidato ha ganado las elecciones cuando las tres empresas de estudios demoscópicos que usan los medios de comunicación le dan por vencedor. Eso sucedió el sábado 7 de noviembre.

Hasta la fecha, la campaña de Donald Trump, ha presentado 22 recursos legales contra los resultados electorales, de los que 21 han sido rechazados por la Justicia. Este lunes, los abogados del presidente plantearon un recurso más en Pensilvania, que tampoco parece tener ninguna posibilidad de prosperar. El jefe del equipo jurídico de Trump, el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani, cobra 20.000 dólares diarios (17.000 euros) por sus servicios.

El equipo de Trump también ha forzado recuentos en los estados de Wisconsin y Georgia, donde ha perdido. En Georgia, el nuevo escrutinio han confirmado la victoria de Biden, a lo que la campaña del presidente ha respondido pidiendo un segundo recuento, que empezó ayer. En Wisconsin, el equipo de Trump está planteando tantos problemas en el recuento que es probable que éste se prolongue todavía varios días más.

Veinte días después de perder las elecciones, el presidente Donald Trump ha dado luz verde a su Administración para proceder con la transición de poder. No ha reconocido su derrota. Pero, después de que la Administración de Servicios Generales (GSA, por sus siglas en inglés) asegurara que Joe Biden es el “aparente ganador” de las elecciones, despejando el camino para el relevo, el presidente ha seguido el consejo de los asesores que le pedían que lo hiciera antes de Acción de Gracias y ha recomendado a su equipo, a través de Twitter, que hagan “lo necesario” en relación con “los protocolos iniciales”. “Es lo mejor para el interés de nuestro país”, ha asegurado.

El equipo de transición del presidente electo ha asegurado que en los próximos días iniciará una ronda de reuniones con funcionarios federales, “para discutir la respuesta a la pandemia y tener información detallada” sobre los intereses estadounidenses “de seguridad nacional, además de alcanzar una plena comprensión acerca de los intentos de la Administración de Trump de vaciar las agencias gubernamentales”, ha anunciado el responsable del equipo, Yohannes Abraham.

En los últimos días, se había redoblado la presión sobre Trump para que diese vía libre a la transición de poder, un proceso reglado por ley que permite a la Administración entrante reunirse con la saliente, ponerse al día de los asuntos importantes y hasta contar con medios materiales para hacerlo, entre ellos, un total de seis millones de dólares (algo más de cinco millones de euros), además de tener acceso a informes de inteligencia. Senadores y otras figuras del Partido Republicano, un centenar de expertos en seguridad nacional y más de 160 líderes empresariales le han pedido al presidente que desbloqueara un proceso destinado a evitar sobresaltos en el cambio de un Ejecutivo a otro.

La GSA, a través de su responsable, Emily Murphy, había enviado una carta este mismo lunes al equipo del presidente electo Joe Biden en la que les anuncia que están listos para iniciar el proceso formal de transición presidencial. “Me tomo en serio este papel y, por los recientes acontecimientos relacionados con desafíos legales y certificación de resultados electorales, transmito esta carta hoy para que dispongáis de esos recursos y servicios”, escribió Murphy en la carta, de una página.

La carta se envió después de que el Estado de Michigan certificara este lunes la victoria de Biden en ese Estado, donde el demócrata se impuso por 155.000 votos. Rudy Giuliani, al frente del equipo legal del presidente Trump, lleva estas dos semanas llenando la cabeza del presidente con teorías conspiratorias sobre supuestos fraudes masivos, y diciéndole que sus asesores le mienten. Pero la influencia de Giuliani quedó menguada por la contundente, si no humillante, reciente derrota judicial en Pensilvania, seguida de la certificación de su derrota en Michigan, donde el presidente centró su fracasada ofensiva destinada a que los legisladores estatales desoyeran el sentido del voto de sus ciudadanos y enviaran al colegio electoral a partidarios de Trump.

Murphy asegura en su carta que no recibió ninguna “presión directa o indirecta” por parte del Ejecutivo para retrasar su decisión, pero que sí recibió “amenazas” para tratar de obligarla a tomar su “decisión de manera prematura”. En sus tuits, el presidente Trump se refiere también a esas “amenazas y abusos” como justificación de su decisión de dar luz verde al proceso.

La certificación de la victoria de Biden en Michigan se suma a una serie de derrotas sufridas por Trump y su equipo en su cruzada por revertir el resultado de unas elecciones que el republicano perdió por un margen de seis millones de papeletas y una ventaja de 74 votos en el colegio electoral. Trump pretendía retrasar el proceso de certificación del resultado en dicho Estado, que proporciona 16 votos en el colegio electoral. La víspera, en Pensilvania, la justicia falló contra la campaña republicana que acusaba a los demócratas de fraude.

Fuente: El País internacional, el Mundo.

Deja una respuesta