Compartir en:

En la última semana, varios países europeos decidieron suspender la aplicación de la vacuna elaborada por el laboratorio anglosueco AstraZeneca y la Universidad de Oxford, por su presunta conexión con algunos casos de trombosis entre personas que recibieron dosis de este laboratorio. Recordemos que ya van más de 17 millones de personas que han sido inoculadas con este suero, y los casos se dieron de forma aislada en algunos pacientes. Por tal motivo, el lunes 15 de marzo, países como Italia, Francia y Alemania suspendieron temporalmente la aplicación del fármaco en su población. Incluso días antes, Dinamarca y Noruega suspendieron por precaución la vacunación con AstraZeneca al reportar “efectos secundarios posibles”. Con el correr de los días, fueron una quincena de países los que tomaron esta medida de suspensión preventiva, producto de los recelos ante los efectos secundarios de la vacuna.

Ante estos hechos, la propia farmacéutica señaló que no había pruebas de que su vacuna contra la Covid-19 era pasible de provocar un aumento del riesgo de coágulos de sangre. Esto, luego de una “revisión minuciosa” de los datos disponibles de quienes ya se han vacunado en el Reino Unido y la Unión Europea. Si bien reconoció la existencia de 37 casos de reacciones adversas como trombos o hemorragias, a la fecha no se ha confirmado un vínculo entre estos casos y la vacuna. “La naturaleza de la pandemia ha incrementado la atención sobre casos individuales. Estamos yendo más allá de las prácticas habituales de seguridad de seguimiento de medicamentos autorizados sobre casos de incidentes vacunales para garantizar la seguridad pública”, subrayó Ann Taylor, jefa médica de AstraZeneca.

Lo cierto es que, luego de una reunión extraordinaria del regulador europeo de medicamentos (EMA), se aseguró que no existen indicios que vinculen a la vacuna con la formación de coágulos de sangre y que “los beneficios de la vacuna de AstraZeneca superan cualquier posible efecto secundario”. “El comité llegó a una conclusión científica clara: se trata de una vacuna segura y eficaz”, declaró la directora ejecutiva de la EMA, Emer Cooke, en videoconferencia. En esta misma línea, la Organización Mundial de la Salud (OMS) remarcó que no había razón para dejar de usar esta vacuna en la batalla contra el nuevo coronavirus.
Luego de estas declaraciones, los países que suspendieron la utilización del suero anglosueco, dieron marcha atrás y volvieron a dar luz verde para su utilización. A su vez, el primer ministro británico, Boris Johnson, en un mensaje para dar confianza a la población, se vacunó con esta vacuna el pasado viernes 19 de marzo.

Recordemos que la de AstraZeneca es una vacuna «de vector viral», la cual toma como base otro virus debilitado y genéticamente modificado para impedir que el coronavirus se reproduzca en el organismo humano. De esta manera, la forma en que introduce el material genético en las células, ordenándoles que ataquen al SARS-CoV-2, se conoce como «caballo de Troya». La vacuna de AstraZeneca y Oxford tiene la ventaja de ser barata y muy fácil de almacenar, al poder conservarse a la temperatura de un refrigerador, entre 2ºC y 8ºC; diferente a las vacunas de Moderna y Pfizer/BioNTech, más caras en su desarrollo y que requieren una cadena de frío de hasta -70°C.

Fuentes: AFP / Economía Digital Galicia / La Vanguardia / Telenoche