Lukashenko es investido presidente de Bielorrusia pese a la ola de protestas

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Aleksandr Lukashenko, reelegido el pasado 9 de agosto en unas elecciones cuyos resultados fueron cuestionados por la oposición y que han desatado una revolución por todo el país, ha sido investido este miércoles para su sexto mandato. Al acto han asistido parlamentarios y otras autoridades.

“Juro solemnemente servir al pueblo de la República, respetar y proteger los derechos y libertades de las personas y de los ciudadanos”, ha dicho Lukashenko, conocido como el “último dictador de Europa”, con la mano derecha sobre un ejemplar de la Constitución del país. Según la agencia estatal de noticias bielorrusa, el mandatario, que lleva 26 años en el poder, ha asegurado que no piensa dejar el cargo: “No puedo ni tengo el derecho de abandonar a los bielorrusos”. El acto se llevó a cabo con un gran secretismo, pero la gran presencia de militares y vehículos oficiales en las inmediaciones del palacio presidencial hicieron saltar las alarmas a la prensa del país.

En agosto Lukashenko ganó los comicios con un 80% de los votos, según la comisión electoral, pero desde un principio la oposición denunció fraude en las urnas y manipulación, negándose a aceptar la aplastante victoria. “Hoy hemos sido testigos de una situación sin precedentes. El presidente llevó a cabo una operación especial para su autoinvestidura”, ha criticado desde Lituania Pável Latushko, uno de los líderes de la oposición que tuvo que abandonar el país a principios de septiembre por presión de las autoridades bielorrusas, según denunció él mismo. Latushko también ha declarado este miércoles que Lukashenko tiene “una sed diabólica de poder”.

Una oleada de manifestaciones se han sucedido en este país de 9,4 millones de habitantes, que han sido duramente reprimidas por el régimen. Los miembros del consejo de coordinación de la oposición están encarcelados o se han tenido que exiliar, con excepción de la Nobel de Literatura Svetlana Alexiévich. Bielorrusia es el principal aliado estratégico de Rusia en Occidente y esta crisis ha generado mucha inestabilidad en una zona fronteriza con la UE y los aliados de la OTAN.

El Gobierno alemán no reconoce a Lukashenko, dejó claro que no reconoce a Alexander Lukashenko como presidente reelegido de Bielorrusia y confía aún en lograr un acuerdo a escala de la Unión Europea (UE) para sancionar a los responsables de la represión estatal y el fraude electoral.

El pasado 14 de septiembre, Lukashenko, duramente criticado por la comunidad internacional, se reunió en la ciudad rusa de Sochi con Vladímir Putin en busca de su único apoyo. Hoy más que nunca, el líder necesita la ayuda del Kremlin. “Los amigos se reconocen en la desgracia”, afirmó el bielorruso en esa reunión. Esa amistad se ha plasmado de entrada en un crédito gubernamental ruso de 1.500 millones de dólares (1.260 millones de euros) para Bielorrusia “en este difícil momento”, según recalcó Putin.

Pero la oposición insiste en volver a las calles para “exigir nuevas elecciones”, como ha declarado este miércoles Pavel Latushko. Otra de las caras más visibles de la revolución bielorrusa y su rival en las urnas, Svetlana Tijanóvskaya, tachó de “farsa” la investidura. “En realidad, Lukashenko hoy se ha jubilado”, ha declarado desde el exilio.

Fuente: Infobae. El País Internacional. DW.

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