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Estados Unidos está entrando en un período de intensa competencia con China a medida que el país asiático es cada vez más controlado por el presidente Xi Jinping, dijo Kurt Campbell, principal funcionario de la Casa Blanca para Asia.

“El período que se describió a grandes rasgos como de acuerdos ha llegado a su fin”, señaló el miércoles Campbell, coordinador de Estados Unidos para asuntos del Indo-Pacífico en el Consejo de Seguridad Nacional, en un evento organizado por la Universidad de Stanford, según Bloomberg. La política estadounidense hacia China operará ahora bajo un “nuevo conjunto de parámetros estratégicos”, afirmó el funcionario, al tiempo que añadió que “el paradigma dominante va a ser la competencia”.

Las políticas chinas de Xi Jinping son en gran parte responsables del cambio en la política de Estados Unidos, expresó Campbell, citando los enfrentamientos militares en la frontera de China con la India, una “campaña económica” contra Australia y el aumento de la diplomacia del “lobo guerrero”. El comportamiento de Beijing era emblemático de un cambio hacia el “poder duro”, que “señala que China está decidida a desempeñar un papel más asertivo”.

Estos comentarios fueron uno de los varios signos de nuevas tensiones entre los dos países, incluso cuando la representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, y el viceprimer ministro chino, Liu He, mantuvieron su primera conversación telefónica. Antes de las charlas, Tai declaró a la agencia de noticias Reuters que las dos partes se enfrentaban a “retos muy grandes” y el presidente estadounidense, Joe Biden, anunció que había ordenado a la comunidad de inteligencia norteamericana que “redoblara” sus esfuerzos para determinar si el coronavirus se escapó de un laboratorio chino.

Biden manifestó en un comunicado el miércoles que los funcionarios chinos tienen que ser más transparentes y que Beijing debe unirse a una “investigación internacional basada en pruebas y proporcionar acceso a todos los datos y pruebas relevantes”. La Embajada de China en Washington desestimó la investigación como una “campaña de desprestigio y de reparto de culpas” que perjudicaría los esfuerzos para prevenir futuras crisis sanitarias, de acuerdo a Bloomberg.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Zhao Lijian, indicó en una conferencia de prensa el jueves en Beijing que los dos países “ganan con la cooperación y pierden con la confrontación”.

“Las relaciones entre China y Estados Unidos experimentarán naturalmente cierta competencia, que es frecuente en las relaciones de otros países importantes, pero es un error definir la relación con la competencia, porque sólo conducirá a la confrontación y al conflicto”, afirmó.

Los dos países también mantienen disputas por los reclamos de Beijing sobre el Mar de China Meridional, los derechos humanos en la región de Xinjiang, el futuro de Taiwán y Hong Kong y las preocupaciones económicas, incluyendo el despliegue de la tecnología 5G y la escasez mundial de semiconductores. Funcionarios chinos y estadounidenses han dicho que ven áreas de cooperación, particularmente en el cambio climático, pero en muchos otros temas la relación es mucho más fría.

“La idea de compromiso de Estados Unidos tiene condiciones y consiste en incorporar a China a su sistema, no sólo en lo económico sino también en lo político”, aseguró Wang Yiwei, director del Instituto de Asuntos Internacionales de la Universidad Renmin y ex diplomático chino. “Estados Unidos ve que China está superando a su propia economía, por lo que busca contenerla y evitar que ascienda en la cadena de valor”, agregó, según cita Bloomberg.

Campbell entiende lo que es negociar con diplomáticos chinos. En marzo pasado fue uno de los funcionarios estadounidenses que se reunieron con sus homólogos chinos en Alaska, en unas conversaciones que tuvieron un comienzo agitado, con disputas ante los periodistas y las cámaras sobre los derechos humanos, el comercio y las alianzas internacionales.

Campbell aseguró que Xi Jinping se encuentra en el centro del nuevo enfoque de Estados Unidos sobre los vínculos con China. Describió al presidente chino como “profundamente ideológico, pero también bastante poco sentimental” y “no terriblemente interesado en la economía”.

Desde que llegó al poder en 2012, el mandatario ha “desmontado casi por completo casi 40 años de mecanismos diseñados para el liderazgo colectivo”, dijo Campbell, y añadió que los altos diplomáticos chinos, como el miembro del Politburó, Yang Jiechi, y el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, no están “ni cerca” del círculo íntimo del líder asiático.

Los aliados serán fundamentales en los esfuerzos de Estados Unidos para hacer frente a China en los próximos años, afirmó Campbell. Los norteamericanos ya han tratado de aumentar la importancia de su trabajo dentro del llamado grupo de naciones Quad, que incluye a India, Japón y Australia. Y las primeras reuniones de Biden en la Casa Blanca con jefes de Estado extranjeros fueron con el japonés Yoshihide Suga y el surcoreano Moon Jae-in.

“Creemos que la mejor manera de enfrentarse a una China más asertiva es trabajar con aliados, socios y amigos”, afirmó Campbell, al tiempo que agregó que “la mejor política hacia China es realmente una buena política hacia Asia”. Aun así, expresó que Estados Unidos tendrá que disipar los temores del declive estadounidense en Asia y ofrecer una “visión económica positiva” para la región.

“Por primera vez, realmente, estamos cambiando nuestro enfoque estratégico, nuestros intereses económicos, nuestro poderío militar más hacia el Indo-Pacífico”, finalizó Campbell.

Fuente: Bloomberg / Infobae / Reuters