Human Rights Watch (HRW) acusa a Chipre de expulsar a 200 migrantes libaneses de la isla del Mediterráneo oriental

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La Organización Internacional, Human Rights Watch acusó a Chipre de haber expulsado a 200 migrantes libaneses que estaban en búsqueda de asilo en la isla del Mediterráneo oriental. A partir de las investigaciones realizadas por la Organización, la Guardia Costera de Chipre, rechazó la petición de los refugiados negándoles la oportunidad de solicitar la debida protección internacional.

Teniendo en cuenta la información recolectada por la organización, los guardacostas evitaron el desembarco de siete buques que habían partido desde Trípoli (Líbano), mientras navegaban en círculos para provocar oleaje y volcarlos, también optaron por la desactivación de los motores dejando a los refugiados a la deriva, sin agua ni comida y otros los transfirieron a pateras civiles para enviarlos de regreso a Líbano. La mayoría de los afectados expresaron que no contaban con los recursos para alimentar a sus hijos por la difícil situación económica que está atravesando el país.

Los testigos que logró reunir HRW, afirmaron que la policía marina de Chipre los agredían tanto física como verbalmente, gritandoles, amenazandolos con armas y golpeandolos. Varias de las víctimas se rehusaron a ser devueltas al país de origen, lo que generó como respuesta por parte de las autoridades fronterizas, esposar y golpear a cualquiera que se resistiera.

Al conocer las declaraciones realizadas por las víctimas, la Organización tomó la iniciativa de contrastar las versiones presentadas por los Gobiernos de Chipre y Líbano, sin embargo, no recibió respuesta alguna. Es por esto que uno de los argumentos presentados por la isla es la incapacidad que esta tiene para recibir más refugiados e inmigrantes económicos y solicita el apoyo de los otros países de la UE.

El director de derechos humanos y refugiados de HRW, Bill Frelick, considera que la la isla debe atender a las solicitudes presentadas por los refugiados de manera integral, segura y protegiendo la dignidad de cada migrante.

Fuente: El País

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