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El presidente francés, Emmanuel Macron, pronunció un discurso crucial durante su visita a Ruanda. Reconocía la gran responsabilidad de Francia en el genocidio perpetuado en el año 1994 en el país centroafricano.

La visita oficial fue realizada en marco como el “paso final en la normalización de las relaciones” entre ambos países, tras más de 25 años de tensiones por el papel de Francia en la tragedia que dejó el monto de al menos 800.000 muertos, en su mayoría de la tribu tutsis, entre los meses de abril y julio de 1994. A lo largo de los años la intervención de Francia en el conflicto ha formado parte de la agenda del país, con cierta connotación sensible debido al papel que se le ha otorgado al país europeo en Ruando. Mismo la escala de tensión entre ambos países llevó a la ruptura de las relaciones diplomáticas París-Kigali entre 2006 y 2009. En concordancia el presidente francés inicia un período en el que desea enmendar los “27 años de distanciamiento enconado” entre los dos países.

«Hoy aquí, con humildad y respeto, he venido a reconocer nuestras responsabilidades», dijo Emmanuel Macron. «Reconocer este pasado es, también y ante todo, continuar la labor de la justicia. Comprometiéndonos a garantizar que ningún sospechoso de crímenes de genocidio pueda escapar al trabajo de los jueces», añadió. Sin embargo, el presidente francés dijo que Francia «no fue cómplice». Macron habló solemnemente de cómo Francia les falló a las 800.000 víctimas del genocidio, pero no expresó una disculpa de forma explícita. Por el contrario, le otorga cierto grado de culpa a la inacción de la comunidad internacional sobre la situación de Ruanda en 1994 manifiesta que cuando comenzó el genocidio, «la comunidad internacional tardó casi tres meses, tres meses interminables, en reaccionar y todos nosotros abandonamos a cientos de miles de víctimas».

«Francia tiene un papel, una historia y una responsabilidad política en Ruanda. Tiene un deber: el de mirar la historia a la cara y reconocer el sufrimiento que infligió al pueblo ruandés al preferir el silencio en lugar de examinar la verdad durante demasiado tiempo», agrega Macron.

Las palabras del presidente de Francia responden al informe que ha salido a la luz en marzo del corriente año, encabezado por Vincent Duclert, en el cual se concluyó que Francia tenía «responsabilidades pesadas y abrumadoras» y que el entonces presidente socialista François Mitterrand y su entorno estaban «cegados» ante la deriva racista y genocida del gobierno hutu, que París apoyaba entonces.

A pesar de la naturaleza no explícita de disculpas, el presidente de Ruana, Paul Kagame, elogió el “discurso poderoso” de Emmanuel Macron. «Sus palabras fueron algo más valioso que una disculpa, fueron la verdad», dijo Kagame. «Éste fue un acto de tremendo valor», agrega. Han acordado que a partir de ahora se inicia un nuevo punto de partida entre las relaciones bilaterales. «Esta visita trata sobre el futuro, no el pasado», dijo el presidente de Ruanda; su homólogo francés referenció a que se abría una «página nueva». Tras su encuentro con Kagame al arribar por la mañana, Macron recorrió el sitio que recuerda la matanza de tutsis, la etnia minoritaria, a manos de extremistas hutu.

Fuente: DW/Clarín.