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El chavismo recuperó este domingo (7/12/2020) la Asamblea Nacional de Venezuela en unas elecciones que fueron para algunos países de Latinoamérica un proceso electivo con mínimas garantías democráticas y también marcadas por el boicot de los principales partidos y líderes de la oposición, resaltando una masiva abstención.

Las elecciones legislativas tuvieron sólo una participación del 31%, denotando más de 40 puntos porcentuales por debajo de las últimas parlamentarias en el 2015 ganadas por la oposición. A pesar de ello, la coalición oficialista logró más 3,5 millones de los 5,2 millones de votos para lograr un total de 67,6% de los apoyos, según la información revelada por el Consejo Nacional Electoral de Venezuela. Los primeros rivales del chavismo obtuvieron en las elecciones de este domingo sólo un poco más del 17% de los votos.

Recordemos que desde 2015, la Asamblea era el único bastión de poder en manos de la oposición, manteniendo en las demás estancias electorales la posición de abstenerse a la participación, como sucedió durante las elecciones presidenciales de 2018, debido a que considera que no existen condiciones justas para la contienda electoral.

No hay ganadores, ni vencedores:

Gobernar Venezuela en las actuales circunstancias no tarea fácil, el chavismo desde hace varios años sigue sin encontrar formas de detener la hiperinflación y conseguir más ingresos ante la caída del sector petrolero y las sanciones y siente el descontento, incluso entre los que antes eran más militantes.

La victoria le otorga al chavismo una nueva ala de poder que no estaba en sus manos, obteniendo una pequeña victoria dentro del duelo político que se mantiene con la oposición. Pero lo cierto es que además de existir una enemistad entre partidos, los ciudadanos venezolanos se han acercado a dar su voto, en algunos casos presionados por declaraciones del oficialismo o motivados buscando un cambio sabiendo que era poco probable que suceda, que siguen viviendo dentro de un país en el que cada vez es más difícil sobrevivir.

Los resultados:

El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela informó que pasada la media noche se habían contado 5.264.104 votos, de los que 3.558.320 fueron para el Gran Polo Patriótico (GPP).

La alianza encabezada por los partidos tradicionales Acción Democrática (AD) y Comité de Organización Política Electoral Independiente (Copei) quedó en segundo lugar con 944.665 sufragios, lo que supone el 17,95 %.

Según detalló el ente, con el 82,35% de las actas escrutadas, el dato de participación era de 31%.

Los comicios contaron con menos de 20% de participación del padrón electoral, según los reportes de la oposición. Por su parte, el régimen chavista informó cifras apenas superiores, por debajo del 35%. Numerosos centros de votación lucieron vacíos durante la mayor parte de la jornada.

La de este domingo es la mayor abstención en este tipo de comicios desde 2004, cuando solo el 25% de los votantes acudieron a las urnas. La oposición, entonces, decidió marginarse en bloque al alegar que no había condiciones.

Reacciones sudamericanas:

Desde Venezuela, el líder opositor Juan Guaidó, actualmente presidente de la Asamblea Nacional, puesto que deberá abandonar el 5 de enero, declaró “fraude” y cuestionó los datos anunciados por el Consejo Nacional Electoral, manifestando que la cifra de abstención fue incluso menor. Desde la red social Twitter publicaba: «La dictadura se evidencia. Luego del chantaje, el secuestro de partidos, censura, fabricar resultados, infundir terror; Anuncian lo dicho: un fraude con 30% de pura falsedad, que no le son suficientes ni para mostrarse en público (Ni ellos celebran, se saben solos)». Frente a este escenario, llamó a movilizarse el próximo 12 de diciembre.

Por su parte, este es el momento en que la oposición debe llevar a cabo una reconfiguración de su estrategia y plantear una nueva hoja de ruta que permita establecerse con fuerza nuevamente frente al debilitamiento que tendrá lugar una vez que asuma el oficialismo en la Asamblea Nacional donde además, implica un ascenso en el peso del desafío en manos del presidente interino, que no ha logrado su objetivo de lograr el abandono del poder por parte de Maduro, a pesar de poseer el respaldo de las principales potencias del mundo como Estados Unidos.

El oficialismo no hizo espera y celebró el resultado de las elecciones. Nicolás Maduro manifestó:  «Vamos a nuevo ciclo triunfal». Anteriormente, el presidente de Venezuela había hecho declaraciones en el que en el hipotético caso en el de que exista una derrota, dejaría el cargo. Lo cierto es que nadie esperaba un resultado diverso, debido que era de público conocimiento que el uso de herramientas de fraude estarían a la orden del día. «Cambia la situación del país con una Asamblea Nacional distinta a la que propició invasiones», celebró el triunfo el oficialista Diosdado Cabello, uno de los principales candidatos para dirigir el nuevo Parlamento a partir del 5 de enero. Cabello ya dirigía la Asamblea Nacional Constituyente dominada por el chavismo que suplió el papel del Parlamento opositor, al que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), cercano al Ejecutivo, consideró en desacato e impidió así ejercer sus funciones.

Luego del anuncio de la victoria del oficialismo, 16 países de la región emitieron este lunes una declaración conjunta en la que rechazaron las elecciones que tuvieron lugar este domingo alineándose con la oposición, reconociendo una acción fraudulenta en los comicios. El documento fue signado por Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Santa Lucía.

Los estados firmantes, varios de los cuales pertenecen al Grupo de Lima, indicaron que los comicios “organizados por el régimen ilegítimo de Nicolás Maduro, carecen de legalidad y legitimidad porque fueron llevados a cabo sin las mínimas garantías de un proceso democrático, de libertad, seguridad y transparencia, ni de integridad de los votos, ni la participación de todas las fuerzas políticas, ni de observación internacional”.

En adhesión, hicieron un llamamiento a la comunidad internacional a pronunciarse en contra del proceso electoral y apoyar los esfuerzos “para la recuperación de la democracia, el respeto a los derechos humanos y el Estado de derecho en Venezuela”. También se insta a todo el arco político a comprometerse de manera urgente a “un proceso de transición, definido e impulsado por los venezolanos, para encontrar una salida pacífica y constitucional” con miras a elecciones libres y justas.

Estados Unidos y Europa eligen darle la espalda al chavismo:

Al igual que con Maduro, tanto Estados Unidos como la Unión Europea, no reconocerán la legitimidad de la nueva Asamblea Nacional, por lo que se espera que se mantengan vigentes las sanciones económicas a Venezuela, inhabilitando el acceso a los mercados financieros y petroleros más importantes del mundo.

Ante el inicio de una nueva era del partido demócrata en Estados Unidos, en manos de Joe Biden, tanto el oficialismo como la oposición deben de revisar sus estrategias, para permitir convencer de dirigir su apoyo a uno de aquellos sectores.

Podrá existir un trabajo por parte de los parlamentarios en redactar nuevas leyes bajo los ideales que defiende la Revolución Bolivarianos en búsqueda de ingresos, pero lo cierto es que la Asamblea Nacional no va a contar con la legitimidad de Estados Unidos y la Unión Europea.

Fuente: BBC, Página 12, Infobae.