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Tras dos reuniones a puertas cerradas esta semana sin una comunicación oficial sobre lo acordado, el Consejo de Seguridad de la ONU celebrará una sesión pública el próximo domingo, si logra vencer las reticencias de Estados Unidos al inicio de las conversaciones multilaterales. El encuentro entre los miembros del Consejo de Seguridad se da en marco del mayor escenario de escalada de violencia desde el último ataque de mismas proporciones en 2014 durante la guerra en la Franja de Gaza. Israel ha iniciado un ataque defensivo sobre los cuerpos militares desplegados sobre Gaza posterior al ataque con cohetes a Jerusalén y Tel Aviv por parte del grupo terrorista Hamás (su nombre en árabe significa Movimiento de Resistencia Islámica) en respuesta a la violencia y acoso militar sobre los palestinos ubicados en las cercananíaas a la mezquita de al-Aqsa, al este de Jerusalén, durante la fecha sagrada para los musulmanes que implica un mes de ayuno, Ramadán.

El Secretario de Estado americano, Antony Blinken, defiende postponer el encuentro para dejar actuar a la diplomacia, pero la presencia de Washington en la reunión ha sido confirmada por la embajadora de Biden ante Naciones Unidas. La decisión de Blinken se basa en manifestar que no es el momento oportuno para intervenir en el conflicto, por el contrario, se debería dejar el tiempo pasar, y pone su esperanza en “que los esfuerzos diplomáticos en curso fructifiquen y podamos asistir a una desescalada real” del conflicto.

“Estamos abiertos y apoyamos una discusión en la ONU, para comienzos de la semana próxima. Espero que esto nos dé algo de tiempo para que la diplomacia surta algún efecto y ver si de verdad podemos lograr una reducción real de las tensiones”, dijo Blinken en rueda de prensa. El jefe de la diplomacia estadounidense señaló también que los ataques con misiles desde Gaza deben acabar; que Israel “tiene derecho a defenderse” -la misma expresión utilizada la víspera por el presidente Joe Biden- y que Washington ha involucrado “con urgencia” a sus aliados en la región -Egipto y Jordania, entre otros- para que “prevalezca la calma”. El Consejo de Seguridad de la ONU debatirá públicamente el domingo el agravamiento de la violencia entre Israel y los militantes palestinos, según informaron los diplomáticos, que alcanzaron un compromiso frente a las múltiples objeciones de Estados Unidos a una reunión el viernes.

Diplomáticos acreditados en la ONU, aseguraron al diario “The Times Of Israel”, que Estados Unidos, histórico aliado de este Estado, en un primer momento haber sugerido una reunión virtual y abierta al público que se celebraría el próximo martes y no este viernes, pero finalmente Washington habría cedido ante las presiones de Noruega, China y Túnez. Una de las grandes influencias que impone obstáculos a la administración de Biden y su borrador de resolución sobre el conflicto, es Noruega. Las delegaciones de Estados Unidos y Reino Unido, lograron esta semana, que el texto incluya una declaración de condena a la violencia de las brigadas de Hamás.

La posición y figura de Estados Unidos en el sistema internacional con la capacidad militar para permitir una intervención efectiva que conlleve a la descalada de violencia en la Franja de Gaza, ha conllevado a que la presión internacional en búsqueda de una respuesta se encuentre en aumento. Se exige a la Administración de Joe Biden una mayor implicación en la crisis, siendo un actor capaz de propiciar un cese de las hostilidades. Tras las declaraciones desde la Casa Blanca el miércoles pasado, donde ha manifestado su apoyo inquebrantable al “legítimo derecho a la seguridad y defensa” de Israel, Biden mantiene su posición asegurando que la respuesta israelí a los ataques con cohetes lanzados por las brigadas de Hamás “no ha sido suficientemente significativa”. “Una de las cosas que he visto hasta ahora es que no ha habido una reacción excesivamente significativa”, ha declarado el presidente este jueves a los periodistas en la Casa Blanca. “La cuestión es cómo llegar a un punto en el que se reduzcan significativamente los ataques, especialmente los ataques con cohetes que se lanzan de manera indiscriminada contra centros de población” israelíes, ha añadido, según la agencia Bloomberg.

Las declaraciones de Biden han emergido como un parteaguas al interior del Partido Demócrata. La representante palestino-americana, Rachida Tlaib, criticó al presidente por no mencionar a los palestinos muertos debido a los bombardeos israelíes. Las congresistas Alexandria Ocasio-Cortez e Ilhan Omar, se han solidarizado con los civiles palestinos y condenado a Israel por su política de desalojo de familias palestinas y el trato dado a los civiles. El candidato favorito de las primarias demócratas a la alcaldía de Nueva York, Andrew Yang, ha tenido que disculparse públicamente por un tuit en el que este lunes lamentaba los ataques de Hamás a Israel, sin mencionar la pérdida de vidas palestinas. El resto de la clase política estadounidense, y especialmente los republicanos, han expresado su apoyo a Israel.

Ante la amenaza que las hostilidades puedan salirse de control, Estados Unidos ha envidado un representante a la región. El primer ministro de la Autoridad Palestina, Mohammed Shtayyeh, pidió al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que tomara medidas serias para detener los ataques israelíes en la Franja de Gaza y sus ataques contra los palestinos en Jerusalén, incluido el barrio de Sheikh Jarrah y el Monte del Templo, conocido por los musulmanes como Al-Haram Al-Sharif. Lo ciertos es que los esfuerzos de tregua de Egipto, Qatar y las Naciones Unidas no han ofrecido hasta ahora ninguna señal de progreso para poner al conflicto.

Fuente: El País/Reuters/ The Jerusalem Post