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El presidente de Haití, Jovenel Moïse, fue asesinado este miércoles en su casa por un comando integrado por personas extranjeras, anunció el primer ministro saliente, Claude Joseph. La esposa del presidente y primera dama, Martine Moise, resultó herida y perdió la vida horas más tarde en el hospital.

Joseph ha tomado ahora el control de la nación y pidió calma a la población. Además aseguró que la policía y el ejército se encargarán de mantener el orden. «El presidente fue asesinado en su casa por extranjeros que hablaban inglés y español», afirmó.

República Dominicana, vecino territorial, ordenó el «cierre inmediato» de sus fronteras con Haití y reforzó la vigilancia de la zona.

Moïse, de 53 años, ha gobernado por decreto Haití, el país más pobre del continente americano, después de que las elecciones legislativas previstas para 2018 se retrasaran. Asumió el poder en febrero de 2017, cuando reemplazó al expresidente Michel Martelly.

Con una veintena de gobiernos en los últimos 35 años, es la nación de la región que más gobiernos ha tenido en menos tiempo desde fines del siglo XX.

El país atraviesa una grave crisis política, que vivió su momento más álgido el pasado 7 de febrero, fecha en la que Moïse denunció que la oposición, con el respaldo de jueces, tramaba un golpe de Estado.

El mandato de Moïse fue turbulento. Enfrentaba acusaciones de corrupción y era desafiado por oleadas de protestas antigubernamentales a menudo violentas.

El ataque en el que resultó muerto se produce a solo dos meses de las elecciones presidenciales, convocadas para el 26 de septiembre. Se trata de unos comicios en los que Moïse no podía ser candidato. El mandatario había convocado para la misma fecha un referéndum para aprobar una nueva Constitución, un proyecto que no contaba con el apoyo de la oposición ni de la comunidad internacional, pues se sospechaba que quería reformarla para ser reelegido.

En los últimos meses en el país han aumentado los secuestros para pedir rescates, reflejo de la creciente influencia de las bandas armadas en el país caribeño. Haití también se enfrenta desde hace años a la pobreza crónica y a los recurrentes desastres naturales. Según un informe del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (CARDH), más de 150 personas fueron asesinadas y otras 200 secuestradas entre el 1 y el 30 de junio pasado en la zona metropolitana de Puerto Príncipe.

Fuente: BBC / El Mundo (Internacional)