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Estados Unidos, que tiene unos 2.500 soldados desplegados en Irak en el marco de la lucha antiyihadista, ha acusado a las facciones armadas iraquíes pro-Irán de ese tipo de ataques. El de ayer miércoles no fue reivindicado aún.

De los diez proyectiles lanzados contra la base de Ain Al Asad, varios cayeron dentro de la sección en la que hay tropas y drones estadounidenses de la coalición internacional antiyihadista.

El contratista civil estadounidense murió debido a una crisis cardiaca tras este ataque.

En Irak, Irán cuenta, entre otros, con el apoyo de las Fuerzas de Movilización Popular (Hash al Shaabi), una potente coalición de paramilitares compuesta principalmente por facciones financiadas por Teherán.

Irak vivió un periodo de calma relativa a partir de octubre, cuando se anunció una tregua de las facciones proiraníes después de la amenaza estadounidense de retirar todos sus soldados y diplomáticos del país. Pero recientemente, los ataques se han reanudado.

Durante su visita, que comienza en Bagdad mañana viernes, el papa Francisco no podrá mezclarse entre la gente por razones de seguridad y también como medida de precaución debido a la pandemia.

Irak vive una segunda ola de COVID-19, y ayer miércoles registró más de 5.100 nuevos casos pese a las restricciones sanitarias, un récord en el país, de 40 millones de habitantes.

La Casa Blanca aseguró ayer miércoles que aún está investigando el ataque contra la base iraquí y no descartó tomar represalias, pero dijo que evitará cualquier respuesta “precipitada” que agrave la situación.

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, afirmó que Estados Unidos todavía no tiene claro quién es responsable del ataque.

“Si consideramos que esto merece una respuesta, tomaremos de nuevo medidas, en la forma y el momento que elijamos. Nos reservamos esa opción”, dijo Psaki.

“Lo que no haremos es tomar una decisión precipitada o mal informada que pueda escalar las tensiones”, añadió.

La portavoz recordó que la semana pasada Biden ordenó un bombardeo a milicias proiraníes en Siria, que dejó al menos un muerto y dos heridos; y lo hizo como represalia por un ataque a otra base en Erbil (norte de Irak), que mató a un contratista estadounidense y dejó varios heridos.

Estados Unidos ha acusado a las facciones armadas iraquíes pro-Irán de ese tipo de ataques. El de ayer miércoles no fue reivindicado aún.

De los diez proyectiles lanzados contra la base de Ain Al Asad, varios cayeron dentro de la sección en la que hay tropas y drones estadounidenses de la coalición internacional antiyihadista.

Sin mencionar el nuevo ataque en Irak, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, justificó ayer miércoles el bombardeo estadounidense de la semana pasada contra milicias proiraníes en Siria.

Blinken prometió que Estados Unidos dejará de intervenir militarmente en otros países para cambiar regímenes o “promover la democracia”, pero sí lo hará “cuando estén en juego vidas estadounidenses o intereses vitales” del país, como -argumentó- ocurrió en el caso del ataque a la base iraquí en Erbil.

Bloqueado el diálogo por un pacto nuclear.
Después de hacer esperar 10 días a Estados Unidos, Irán finalmente rechazó el domingo su oferta de diálogo directo sobre un acuerdo nuclear. Las autoridades iraníes dijeron que no consideraban que fuera el “momento apropiado”.

La causa del rechazo fueron los ataques estadounidenses de la semana pasada en Siria contra grupos proiraníes acusados de los ataques con cohetes contra los intereses estadounidenses en Irak, así como la firmeza mostrada por los europeos, junto con los estadounidenses, contra las violaciones iraníes del acuerdo de 2015.

El expresidente Donald Trump retiró en 2018 a Estados Unidos del acuerdo nuclear iraní, y restableció todas las sanciones estadounidenses contra Irán.

En represalia, la República Islámica comenzó a retirarse de sus compromisos atómicos.

El actual presidente Joe Biden ha asegurado que volvería al acuerdo si Irán respeta sus compromisos. Pero el demócrata parece decidido a evitar a toda costa que se le tache de débil o ingenuo.

Fuente:El País, AFP, EFE.