Armenia y Azerbaiyán hacen temer por la estabilidad del Cáucaso

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Los choques armados en la frontera son los más graves desde hace años, y hacen temer por la estabilidad en el Cáucaso. Ambos países se encuentran enfrentados desde hace décadas por el control de la región de Nagorno Karabaj, que se separó en 1990 y se encuentra bajo control de Ereván.

Al menos 15 militares y un civil perdieron la vida en las últimas horas a causa de los combates, pese a los llamados internacionales a la moderación, en especial de parte de Rusia, la potencia regional. Se suman a otros cuatro soldados fallecidos en los últimos días en la región.

Los choques en el distrito fronterizo de Tavuch, enfrentan a dos enemigos de larga data y constituyen los más graves desde hace varios años.

Azerbaiyán anunció este martes la muerte de siete militares y de un civil, que se suman a cuatro soldados fallecidos en los dos días previos. Además, tildó la acción armenia de “provocación”.

“Las fuerzas armadas de Armenia, con el objetivo de tomar las posiciones hacía el distrito de Tovuz (Azerbaiyán) en la frontera estatal entre Azerbaiyán y Armenia, intentaron efectuar un ataque mediante el uso de fuegos de artillería”, dice un comunicado publicado este martes.

Y agrega: “Las fuerzas armadas de Armenia realizan, deliberadamente, los ataques contra la población civil de Azerbaiyán. En consecuencia, el 14 de julio un civil azerbaiyano de la región de Tovuz, nacido en 1944, fue asesinado”.

Por su parte, Armenia anunció que cuatro miembros de sus fuerzas armadas habían sido abatidos.

En total, 16 personas han muertos en ambos lados desde el domingo. Ambos países han registrado además varios heridos y aseguran que las bajas mortales del enemigo son mayores de lo que admiten las cifras oficiales.

Estas dos antiguas repúblicas soviéticas han estado en conflicto en torno a la región separatista de Nagorno Karabaj en Azerbaiyán, un territorio de mayoría armenia que se separó, con el apoyo de Ereván, a principios del decenio de 1990 y luego de una crisis desatada dos años antes, desencadenando un conflicto que causó unos 30.000 muertos.

Azerbaiyán nunca se resignó a la pérdida del territorio separatista y ha manifestado en más de una ocasión el deseo de recuperarlo a través del diálogo o por la fuerza. Armenia, a su vez, defiende el derecho de la autodeterminación de Nagorno Karabaj y aboga por devolver a los representantes de la república separatista a la mesa de las negociaciones para hallar una solución íntegra al conflicto, que mantiene en vilo la región desde hace más de tres decenios.

Desde 1994 está en vigor un precario cese del fuego. Pero diferencia de otras violaciones de la tregua, esta vez los enfrentamientos entre las partes no tienen lugar en la región que ocupa Nagorno Karabaj, que se encuentra bajo control armenio, sino en la frontera que comparten directamente Armenia y Azerbaiyán.

Estos combates han llevado en los últimos días a Rusia, Estados Unidos y a la Unión Europea a pedir el cese del fuego, mientras que Turquía, enemigo de larga data de Armenia, ha prestado su apoyo a su aliado Azerbaiyán.

Una guerra abierta entre Azeribaiyán y Armenia podría desestabilizar toda la región del Cáucaso, donde Moscú y Ankara tienen intereses contrapuestos.

Los gastos militares de Azerbaiyán, potencia petrolera, son superiores a la totalidad del presupuesto de Armenia. Pero Ereván pertenece a una alianza político militar dirigida por Moscú, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, integrada, además, por Bielorrusia, Kazajistán, Kirguizistán y Tayikistán. La OTSC trasladó su “seria preocupación” por la situación en la zona y pidió el restablecimiento del alto el fuego.

En 2016, los enfrentamientos armados casi degeneraron en una guerra abierta. Este conflicto es objeto desde 1992 de una mediación ruso-estadounidense-francesa.

Fuente: Infobae

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