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El mundo ha puesto el foco en esta pequeña isla de 23 millones de habitantes por su rápida y eficaz respuesta al brote del nuevo coronavirus, y es que sus medidas de prevención y rastreo han sido alabadas y copiadas al punto de conocerse como “el ejemplo de Taiwán”.

Para encontrar su primer caso de contagio hay que retroceder hasta el 17 de enero. Más de cuatro meses después, tiene 440 infectados y siete muertos. Unos datos muy bajos, pese a su proximidad con China.

La última polémica ha surgido a raíz de la próxima Asamblea Mundial de la Salud, que comenzará en Ginebra el próximo domingo. Un evento en el que, en un principio, Taiwan no tendrá representación.

Hay que recordar que tan sólo 15 países en el mundo reconocen la autonomía de Taiwán. Tampoco lo hace la ONU. Eso significa que la OMS excluye a la isla de sus reuniones de emergencia. A ojos de los organismos internacionales, Taiwan sigue siendo un territorio de China.

Dados los últimos acontecimientos, hoy son cada vez más los países que alzan la voz a favor de que Taiwan ocupe una silla en la próxima Asamblea. El último ha sido Nueva Zelanda.

Varios ministros neozelandeses pidieron que Taiwan se uniera a la OMS como observador, dado su éxito al frenar la propagación del coronavirus. «Taiwan tiene algo que ofrecer a la OMS en este momento», dijo el ministro de Finanzas, Grant Robertson. Unas declaraciones que no gustaron a China.

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores del gigante asiático, Zhao Lijian, instó a Nueva Zelanda a «acatar estrictamente el principio de ‘Una China’ y detener comentarios erróneos y fechorías sobre cuestiones relacionadas con Taiwan».

El pasado miércoles, desde Estados Unidos, el principal aliado de la isla, también instaron a la OMS a que invitara a Taiwan a participar en sus reuniones, pese al bloqueo de China. «Hoy quiero llamar a todos los países, incluidos los europeos, a apoyar la participación de Taiwan como observador en la Asamblea Mundial de la Salud», dijo el secretario de Estado, Mike Pompeo.

Una línea que también apoyó Japón. El primer ministro, Shinzo Abe, habló de un «acto de partidismo» de la OMS, al negarse a reconocer a Taiwan como miembro. También, cinco de sus aliados diplomáticos (Nicaragua, Palaos, Eswatini, Santa Lucía y las Islas Marshall) han pedido en una carta al organismo que no excluya a Taipei de la Asamblea.

Para entender toda esta disputa habría que retroceder hasta el 31 de diciembre. Entonces, el Gobierno Taiwan informó a la OMS de que en China había un extraño virus muy contagioso que se transmitía entre humanos. Médicos de la isla, que habían estado en contacto con sus colegas chinos, advirtieron de que había muchos sanitarios que estaban enfermando con los mismos síntomas. Pero, según los funcionarios taiwaneses, los organismos internacionales ignoraron su preocupación.

La OMS negó todo el tiempo haber recibido tal advertencia por parte de Taipei.

Fuente: El Mundo

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