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Las primeras experiencias
Durante la Segunda Guerra Mundial, los aliados occidentales desarrollaron e implementaron numerosas operaciones de asalto anfibio a las posiciones defensivas costeras de las fuerzas alemanas. Muchas de ellas resultaron efectivas y jugaron un rol fundamental a la hora de abrir nuevos frentes y así, dividir y vencer a las tropas alemanas, aunque también se dieron episodios donde varias de ellas terminaron en un fracaso rotundo, siendo el caso más ilustrativo el de la incursión en Dieppe en 1942, que será analizado a continuación, siendo ampliamente considerado como todo lo que no se debe hacer en un asalto anfibio, incluso tratándose de una incursión.

Tras el fracaso del ejército alemán en su invasión a la Unión Soviética las fuerzas aliadas comenzaron a ver con buenos ojos una invasión a los territorios occidentales dominados por el Tercer Reich. Abriendo un nuevo frente que debilitaría y complicaría aún más la defensa alemana.
Lejos habían quedado las victorias alemanas del 1940 y 1941, con su esfuerzo de guerra centrado en el frente oriental con la URSS, la idea de invadir Europa, que según la inteligencia de los aliados se encontraba mal defendida, empezaba a cobrar forma.

Es digno de mención también lo que supone para el bando agresor planificar y realizar un ataque anfibio; desde siempre ha supuesto, históricamente hablando, una notoria desventaja para el bando atacante que debe superar las posiciones defensivas a la hora de tener éxito. Esto debe tenerse en cuenta incluso a través de medios fluviales; si ya de por sí es complicado atravesar un río y dirigir un ataque a través del mismo, es de imaginarse que una invasión naval a través del Canal de la Mancha demandó un esfuerzo logístico y estratégico de planificación colosal teniendo en cuenta las dimensiones de la misma, pues la Operación Overlord consistió en la mayor invasión naval de la Historia, y su éxito será analizado en clave de los medios que lo hicieron viable, encontrándose entre los mismos, las distintas operaciones previas a la misma, incluso las que terminaron en fracaso. 

La batalla de Dieppe (1942)
Este controvertido enfrentamiento tuvo lugar en la ciudad portuaria de Dieppe el 19 de agosto de 1942. Su condición de controvertido es debida a lo infame y desastrosa que resultó la planificación, así como la ineficacia del reconocimiento y los servicios de inteligencia, tal es así que hasta el día de hoy la historiografía es incapaz de ponerse de acuerdo en los propósitos de esta incursión.  

Para empezar, se planeaba desembarcar directamente en frente de un puerto bajo control alemán y atacarlo frontalmente para luego reembarcar a las tropas y volver a su base correspondiente, pero los contratiempos comienzan cuando tenemos en cuenta lo inviable de un ataque directo a un puerto, teniendo en cuenta la baja relevancia del de Dieppe, esto se vuelve aún más confuso si le añadimos a ello que se había informado de la nulidad de resistencia alemana, ignorando su fuerte presencia en la zona, así como los búnkeres y posiciones fortificadas frente a las cuales desembarcarían los soldados canadienses, que ignoraban su presencia y fueron sorprendidos en una playa de escasa anchura, en lo que fue una funesta serie de numerosas bajas infructuosas. Sin apenas el reconocimiento apropiado, se había estimado que la playa sería idónea para el uso de blindados, pero resultó estar compuesta de terreno rocoso que impidió la tracción apropiada para los tanques Churchill británicos, y sin apoyo naval, tampoco aéreo, y una profunda descoordinación, todo lo que podía salir mal, efectivamente salió mal.
Siendo conscientes de la llegada de tropas aliadas, los defensores alemanes abatieron con relativa facilidad a las tropas que desembarcaron en la playa y ante toda esta situación cabe preguntarse cuál fue el propósito de tal incursión; se ha pensado que podría tratarse de un desembarco para adquirir experiencia a la hora de efectuar asaltos posteriores por esta misma vía o de una operación a la hora de probar las defensas alemanas, pero lo cierto es que para esta fecha no existía el muro Atlántico alemán y era bien sabido que un ataque frontal de estas características estaría destinado inexorablemente al fracaso, pues en los posteriores desembarcos, ya sea en el norte de África o en Normandía ulteriormente, los desembarcos se efectuarían a decenas de kilómetros de distancia de las principales ciudades portuarias.

Existen incluso hipótesis de que se trató de un asalto destinado al fracaso para demostrarle a la URSS y a Estados Unidos, que un desembarco en Francia sería imposible para 1942, pues es sabido que en tal año los ingleses no querían atacar al eje por Francia, sino por el norte de África, para luego tomar la vía del sur de la península itálica en distintas ocasiones, pero es poco creíble, pese al mal resultado.
Las nuevas investigaciones sugieren que la incursión fue un señuelo para distraer la atención alemana a la hora de permitir que un grupo de comandos ingleses robaran del cuartel general alemán una máquina enigma para examinarla y avanzar de manera decisiva a la hora de descifrar el famoso código encriptado, que tanto preocupaba a Churchill por la amenaza submarina en general. Como sea, la incursión planeada en primera instancia por Lord Louis Mountbatten, fue un fracaso rotundo que se cobró la vida de numerosos efectivos, y no reportó un beneficio inmediato que justificara tal pérdida, sino que habría que esperar hasta 1944 para que diera frutos esta incursión, en lo que fue una afirmación incluso dudosa dada la pésima planificación y la escasa relación con la modalidad en la que se procedió en los posteriores desembarcos, incluso en el Pacífico. 

Operación torch (1942) y Operación Husky (1943)
En este mismo año EE. UU pretendía terminar rápidamente con la amenaza alemana a través de un desembarco en Francia, cruzando el Canal de la Mancha. El alto mando del ejército estadounidense propuso y tuvo en cuenta siempre que lo más conveniente en este caso sería abrir el frente occidental por este sector, y cuanto antes fuera abierto, más eficiente resultaría a la hora de aliviar la presión del frente oriental entablado entre Alemania y la URSS. Stalin había solicitado frecuentemente que se abriera un frente occidental a la hora de rodear a Alemania, y Estados Unidos, consciente de que en tal momento la derrota y caída de la Unión Soviética a manos del ejército alemán era factible, pretendía efectuar una invasión a través del Canal de la Mancha lo antes posible, pero el alto mando británico, y concretamente, el primer ministro Churchill, se mostraron reacios a la hora de permitir esta operación dada la escasa experiencia de combate directo del ejército estadounidense ante la wehrmacht, aunque se cree que en realidad, lo que motivó a Churchill a negar esta posibilidad a EE. UU fue su intención de permanecer como el líder político de los aliados y destacar su figura como el que aún era el líder del mundo libre occidental, y así había sido en los años de 1940 y 1941, pero los tiempos habían cambiado, y la irrupción de EE. UU en el conflicto lo había vuelto la principal potencia militar y económica occidental en el conflicto, así como la URSS lo seria en oriente.
Estados Unidos acabaría por cumplir, contra su voluntad esta invasión al norte de África, y luego se continuaría con el plan británico, o más específicamente, el de Churchill a la hora de invadir el sur de Italia en 1943 dentro de la operación husky, donde el montañoso terreno italiano dificultaría el avance aliado y se tendría que flanquear a las posiciones defensivas del eje por asaltos anfibios sucesivos, dado lo estrecho del terreno.
Churchill pretendía tomar también las islas griegas del Egeo y provocar disensión en los Balcanes, así como arrastrar a Turquía a la guerra del bando aliado, sin embargo, esto último nunca se daría, y al comunicársele esto a Stalin, se mostró más bien decepcionado con este nuevo frente, habiendo esperado que se hubiese invadido Francia, en vez de Italia, donde hubo más soldados desplegados que en Normandía, además de que EE. UU no pretendía invadir Italia, y una vez más, cedió ante las presiones de Churchill contra su voluntad.
De todos modos, el Primer Ministro inglés perdería su liderazgo con el tiempo, y luego se retirarían de Italia 7 divisiones de infantería que luego serían empleadas en el Dia D, retrasado por una serie de disputas intersticiales entre los aliados occidentales de corte más bien político, motivadas por Churchill. 

El muro Atlántico
Se conoce con este nombre de origen propagandístico a la serie de fortificaciones que cubría la costa occidental de los territorios europeos ocupados por Alemania, compuestas por todo tipo de búnkeres, casamatas, obstáculos, baterías de artillería de grueso calibre y trincheras, así como otro tipo de obstáculos tales como los dientes de dragón y un complejo entramado de campos minados. Esta serie de fortificaciones que iba desde el Ártico de Noruega hasta los Pirineos, contaba con una serie de guarniciones estratégicamente distribuida, con mayor presencia de resistencia en el paso de Calais, donde la distancia desde el Reino Unido hasta Francia era la menor y, por ende, era por donde Alemania esperaba que se desembarcase por parte de los aliados. Por otro lado, el mismo Hitler fortificó con intensidad la zona de Noruega porque también esperaba un desembarco por allí, con una guarnición de 300.000 tropas, se asignó un perímetro defensivo que se mantendría allí hasta el final de la guerra en Europa, que resultaría infructuoso. 

Hitler destinó ingentes cantidades de recursos a la construcción de este muro que no hizo sino facilitar la situación aliada en otros frentes, puesto que la cantidad de hormigón empleada fue de 11 millones de toneladas y se empleó también la suma de 1 millón de toneladas de acero, que bien podrían haberse empleado en la construcción de necesitados blindados destinados a frentes prioritarios. La construcción del muro resultó en obras de ingeniería impresionantes pero dispares, donde había también piezas de artillería anticuadas, requisadas de la línea Maginot, y de la campaña de Francia, así como tropas retiradas del frente oriental, ya agotadas y sin la misma capacidad combativa, junto con otras unidades de élite de las SS. En total, los 15.000 edificios construidos que formaban parte de esta muralla, no fueron más que un esfuerzo infructuoso que los aliados pudieron superar sin mayores dificultades, pues la mayoría de bajas aliadas se deben a la actuación de formas de defensa móviles y no estáticas como el muro en sí, donde en las islas británicas del canal de la Mancha, el único territorio británico en Europa que cayó ante Alemania, las fortificaciones y emplazamientos costosisimos allí construidos se rindió sin oponer mucha resistencia a la invasión aliada. 

Podría decirse, en resumen, que Alemania repitió el error francés que implicó mostrarse con seguridad y confianza tras una defensa estática que era incapaz de cubrir efectivamente una superficie tan extensa, y más aún, desde el mar, es curioso, porque este fue un error del que los alemanes se aprovecharon y fue aquí donde, tras derrotar a Francia, el ejército alemán tomó excesiva confianza en el uso extensivo de blindados demasiado pesados, y que fueron progresivamente contrariando las mismas virtudes que habían hecho irresistible a la blitzkrieg alemana; su velocidad y sorpresa, donde en la campaña de Francia, sus blindados, pese a ser inferiores en prestaciones a los franceses, se usaron mejor. Esta realidad se invirtió en la Operación Barbarroja, y también en el Día D, que coordinado eficientemente con la operación Bagration de la URSS, supieron asestar dos golpes definitivos a la Alemania de Hitler en cada frente. 

Los últimos preparativos del Día D
Para asegurarse del éxito de esta invasión naval, se tomaron numerosos recaudos por parte de los aliados y todo tipo de engaños a la hora de ocultar que desembarcarían en Normandía el 6 de junio de 1944. Maniobras de engaño emprendidas por agentes dobles como el español Joan Pujol, “Arabel” para los alemanes y “Garbo” para los ingleses, así como la operación Fortitude, que contaba con el empleo de tanques inflables hicieron creer a los alemanes que la invasión tendría lugar en el paso de Calais, y esta confusión posibilitó que, en varias playas del Dia D, no se encontraran con una determinada resistencia alemana, salvo en Omaha. 

Las divisiones Aerotransportadas y el inicio de la invasión.
El salto sobre Normandía, en la madrugada del 6 de junio de 1944 tuvo como protagonistas a las divisiones americanas e inglesas de paracaidistas. Las divisiones americanas fueron la 82 y la 101 de aerotransportada. Para los ingleses fue la 6ta división de aerotransportada.
Estas tenían la tarea de saltar sobre territorio enemigo, casi 6 horas antes del desembarco principal para asegurar objetivos estratégicos que harían posible la formación de una cabeza de playa en la costa norte francesa.

La operación era ambiciosa, y tuvo su inspiración en la invasión alemana a la isla de Creta en el 1941, la cual fue llevada a cabo inicialmente por las divisiones de fallschrimjägers (paracaidistas) alemanes. Que, a pesar de su éxito, no estuvo exenta de una cantidad considerable de bajas. 

Los objetivos precisos de los paracaidistas eran los siguientes:  

  • Asegurar las “calzadas” (pequeños caminos que habían dejado los alemanes luego de inundar varias zonas cercanas a las playas de Utah y Omaha) para permitir el avance de la infantería una vez desembarque y poder extender la cabeza de playa. 
  • Mantener el control de cruces de carreteras y destruir puentes que impidan el avance de refuerzos alemanes a la primera línea defensiva en la playa. 
  • Eliminar toda resistencia alemana que se encuentre por las zonas de salto, así como neutralizar posiciones de antiaéreos y artillería que pueda dificultar el ataque en las playas. 
  • Marcar zonas de aterrizaje para los planeadores que transportaban anti-tanques y jeeps. 

Ante esto, para cada división se asignó un LZ (Zona de Aterrizaje) con sus respectivos RP (Puntos de Reencuentro), que de poco acabaron sirviendo, dadas las dificultades que se presentarían a la hora del salto.

Para esta operación se emplearon 1087 aviones de transporte C-47 que despegaron desde Inglaterra, cruzando el canal de La Mancha rumbo a la costa normanda. El salto se produjo a la 0:30 de la madrugada del 6 de junio y 14.000 paracaidistas ingleses y estadounidenses saltaron sobre las líneas enemigas.
El intenso fuego antiaéreo y las condiciones climáticas impedían la correcta visión de las zonas previamente marcadas, lo que provocó que varias unidades salten en una zona totalmente distinta a la designada.
Una vez en tierra el primer objetivo de un paracaidista era encontrar cualquier compañero y ubicarse para así proceder a los puntos de reencuentro. 

La zona de operaciones designada para los soldados aliados en los mapas de operación estaba fuertemente protegida. Contrario a lo que afirmaba la inteligencia proporcionada por el Alto Mando de las fuerzas Aliadas, que creían que la costa estaba defendida por unidades de castigo (prisioneros a los que se les obligaba a pelear) y ancianos veteranos de la Primera Guerra Mundial, la costa francesa se encontraba fuertemente defendida por la 709 división de infantería alemana, dotada de casi 13.000 hombres y varias divisiones de Panzergrenadiers, además de varias divisiones de granaderos y blindados en reserva.

En las siguientes imágenes se encuentran las zonas designadas para los saltos y las zonas en las que cayeron los elementos. 


Zonas donde cayeron los paracaidistas de la 82 de aerotransportada.


Zonas donde cayeron los paracaidistas de la 101 de aerotransportada.

Se estima, como se ve en las imágenes, que más del 70% de los paracaidistas saltó y cayó en una zona ajena a la que tenía designada. Esto complicó la realización de los objetivos, aunque también desconcertó a las defensas alemanas, que creyeron estar sobrepasados numéricamente y por ende no realizaron ninguna ofensiva.
A pesar de esto, objetivos importantes fueron tomados.
La ciudad de Saint Mere-Eglise fue tomada por la 82 y algunos elementos de la 101 tras una larga batalla que duró hasta entrada la mañana del mismo día.
Aunque sufrieron muchas bajas y no pudieron tomar la ciudad de Saint Come du Mont, ni destruir sus puentes, lo mismo pasó con la ciudad y los puentes de Chef du Pont y La Fieré.
Para antes del mediodía, las calzadas que fueron designadas como objetivo habían ya sido aseguradas por los estadounidenses, lo que facilitó el reagrupe de las tropas de infantería que habían superado las defensas de las playas y las de aerotransportada.
Gracias a las zonas de aterrizaje marcadas se pudieron desplegar planeadores con suministros para las unidades de aerotransportada, que estaban escasos de material dado que las mochilas que se les suministraban para el salto, según reportaron muchos sobrevivientes, solían desprenderse cuando se abría el paracaídas, provocando que muchos soldados hayan caído sin siquiera armamento.
En cuanto a la división 101 de aerotransportada, al mando de Richard Winters, consiguió asaltar una posición de artillería enemiga, en Brecourt Manor, que estaba disparándole a las unidades de las playas, defendida por cerca de 40 alemanes. Con menos de 15 hombres pudieron tomar la posición y poner en retirada a los enemigos, cortando el fuego de artillería que estaba atacando a la infantería en la costa. Esta fue una de las maniobras más destacadas del Dia-D y a día de hoy se estudia en las distintas academias militares de Estados Unidos como un perfecto ejemplo de cómo flanquear al enemigo.
La 6ta división de paracaidistas ingleses tuvo los mismos problemas que los americanos. Varios soldados fueron desplegados en zonas equivocadas, algunos cayeron en ríos, resultando en una gran cantidad de soldados ingleses ahogados. Pese a la cantidad de bajas humanas y de suministros, pudieron capturar su objetivo en Merville y destruir las posiciones de artillería que azotarían la Playa Sword. Como también lograron asegurar los puentes en el río Orne y en el Canal de Caen.
El control del canal de Caen evitó el avance de las divisiones blindadas que estaban de reserva tierra adentro.

La operación en general estuvo lejos de ser perfecta. Varios objetivos no se pudieron cumplir. Sumado al alto costo de vidas humanas; de los casi 14.000 paracaidistas que saltaron, se estima que el 50% resultó muerto o desaparecido en la noche del salto.
La operación era arriesgada, fue en su tiempo el mayor despliegue de tropas de aerotransportada de la historia y los resultados dejaron una buena impresión en los altos mandos militares, en especial el británico, al mando del general Montgomery que planearía ese mismo año una nueva invasión aerotransportada a los Países Bajos ocupados por Alemania, la Operación Market Garden; que a día de hoy se mantiene como la invasión aerotransportada más grande de la historia. 

El Desembarco
El desembarco en las playas de Normandía es quizás la parte mas conocida de la Operación Overlord, recordado por aquellos que sobrevivieron como una pesadilla, una masacre debido a la fuerte resistencia alemana y la inmensa cantidad de bajas.

Este desembarco se dividió en varias zonas de la costa, cada zona con su nombre clave; Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword.


Representación de las playas que serían invadidas.

Estas playas serían bombardeadas previo al asalto y los atacantes estarían apoyados por equipos de tanques que les darían superioridad de fuego y cobertura durante el desembarco.
A las 6:30 del 6 de Junio de 19444 mas de 5000 lanchas de desembarco llevaron a mas de 160.000 soldados aliados a través del canal de la Mancha en dirección a las playas designadas.
Las primeras dos playas fueron asignadas a las tropas estadounidenses, en Utah fue asignado el 8vo regimiento de infantería, apoyado por un equipo de blindados, pero la corriente arrastró sus lanchas de desembarco, desviándolos casi 2km de su zona. Las siguientes embarcaciones fueron redirigidas evitando las fuertes corrientes. El 919 Regimiento de Granaderos de la Wehrmatch defendió la zona de Utah.

Entre Utah y Omaha se encontraba la zona de Pointe-du-Hoc, caracterizada por sus pronunciados riscos con una caída de 30 metros. Esta zona fue designada para el 2do Batallón de Rangers que debió, estando bajo fuego, escalarlos con cuerdas y, una vez arriba, buscar y destruir artillería enemiga defendida fuertemente por el 914 Regimiento de Granaderos.

La playa de Omaha fue la mas sangrienta de todo el desembarco. Asignada a la 1era y la 29 División de Infantería, se enfrentaron con la totalidad de la 352 División de Infantería alemana (la inteligencia de los Aliados suponía que estaba defendida solo por un solo regimiento, no toda la división).
El plan original, en Omaha, se vió arruinado desde el principio. Las nubes y la niebla no permitió a los bombarderos acertar a las posiciones alemanas y por temor a atacar accidentalmente a las tropas de desembarco tiraron las bombas después de lo planeado, que acabaron cayendo en los campos y calzadas próximas a la playa, siendo una mayor amenaza para los paracaidistas aliados que aguardaban por la infantería que para sus enemigos.
Las fuertes corrientes provocaron que los tanques se hundan antes de llegar a la costa, y los pocos que llegaron no podían moverse debido a la arena mojada, lo que los volvía un blanco fácil, además, las dificultades en destruir los obstáculos para los tanques provocó que cancelen las siguientes oleadas de blindados a Omaha.
Las posiciones alemanas se encontraban en unas colinas a mas de 200 metros de la playa, lo que les daba a los defensores una plena cobertura de su perímetro y dejaba en desventaja a sus atacantes que corrían casi sin éxito en busca de cobertura.
La toma de las posiciones alemanas en Omaha tardó. Cuando los defensores comenzaron a quedarse sin municiones las tropas aliadas lograron penetrar la fuerte defensa y tomar los bunkeres. Solo en esa playa, mas de 2000 soldados estadounidenses y cientos de soldados alemanes murieron.

La playa Gold no vió el ataque a la misma hora que en las anteriores, de hecho se produjo casi una hora después debido a la corriente. Los tanques tuvieron muchos problemas para moverse en esta playa, pero los bombardeos previos fueron exitosos y neutralizaron las principales amenazas de los alemanes. Una vez en tierra, el 47 Comando de la Real Marina Británica, comenzó el asalto a las casas cercanas a la costa donde los alemanes se habían emplazado.

El ataque de la playa Juno, designada para la 9na Brigada de Infantería canadiense, fue retrasado por un momento dadas las condiciones del mar, que resultaba peligroso para las lanchas y las tropas que desembarcaban. Cuando se produjo el asalto, a diferencia de las otras playas, esta era una playa mas chica, pero que tenían en frente ciudades enteras las cuales los atacantes debían despejar casa a casa. Los alemanes habían emplazado ametralladoras, artillería y minas en las playas y los poblados de Courseulles-Sur-Mer, St. Aubin y Benieres que provocaron grandes daños a las tropas canadienses.

En la playa Sword los tanques pudieron penetrar en la playa con éxito, sufriendo únicamente 4 bajas y logrando proporcionar cobertura a los miembros del 4to Comando de Marines de la Marina Británica que se movilizaron por la ciudad de Ouisterham para posteriormente capturar los objetivos.
Si bien las bajas durante el desembarco en Sword no fueron tan graves como en otras playas, la feroz resistencia alemana, que tenía su puesto de mando cerca de la zona provocó a lo largo del día mas de 1000 bajas para los ingleses.

El desembarco de Normandía es hasta hoy el mayor desembarco anfibio en la historia de la guerra. Mas de 5000 lanchas de desembarco, acompañadas de casi 300 buques escolta y otros casi 300 dragaminas formaron parte de esta operación.
Solo el 6 de Junio, mas de 160.000 personas desembarcaron en la costa norte francesa. Para fines de Junio del mismo año cerca de un millón de tropas ingresaría a Europa continental vía Normandía.
Los aliados sufrieron ese día mas de 10.000 bajas, contando 4.414 muertos y el resto heridos. Los alemanes sufrieron mas de mil bajas. La población civil sufrió mas de 3.000 muertes, dado que los alemanes habían ordenado la evacuación de quienes no fueran aptos para pelear, forzando a civiles para luchar a su lado.
Originalmente se tenía pensado capturar las ciudades de Saint Lo, Carentan y Caen el mismo día de la invasión. Saint Lo y Carentan fueron tomadas en las siguientes semanas, por su parte, la ciudad de Caen logró ser tomada recién el 21 de Julio.
Tampoco se logró conectar inmediatamente las cabezas de playa establecidas luego del desembarco, se tuvo que esperar una semana para unificar todo el frente.

El éxito de la operación fue una mezcla entre errores de los alemanes y aciertos de los aliados que acabaron siendo mas significativos que los mismos errores de los aliados. Los engaños en la Operación Fortitude resultaron claves dado que los alemanes cayeron en la trampa y ubicaron gran parte de su defensa en el Paso de Calais, lo que los obligó a una tener una defensa extensa pero no tan fuerte como se deseaba.
La supremacía aérea aliada luego de la Batalla de Inglaterra en 1940 fue un factor vital para esta victoria y otras tantas a lo largo de la guerra.
Además las defensas costeras del Muro Atlántico aún no estaban terminadas, de hecho, el conocido general alemán, Erwin Rommel declaró luego del desembarco, que estas solo llevaban un 18% completadas en varias zonas dado que se estaban destinando recursos a otras zonas consideradas como mas importantes.
La Resistencia Francesa también jugó su parte, saboteando la logística, las comunicaciones y los suministros alemanes y posteriormente apoyando a los aliados.
A nivel logístico fue algo sin precedentes, luego de establecida la cabeza de playa se instalaron suministros de petroleo vía ductos que iban desde los puertos ingleses hasta la costa francesa, como también puentes móviles desde algunos buques que facilitaban el ingreso de los tanques.
Esta operación es sin duda una de las operaciones militares mas importantes de la historia y que ayudó a acabar la guerra, abriendo un tercer frente en Europa, haciendo la guerra insostenible para Alemania. También acabó en la liberación de Europa Occidental y es un ejemplo en el ámbito de la Cooperación Internacional en tiempos de guerra, dada la cantidad de países que tomaron parte en esta cruzada.

Análisis por: Juan Andrés Gonzalez, Federico Boffa y Gonzalo Rey.