Compartir en:

En una región realmente complicada con el manejo de la pandemia, Uruguay se destaca por una economía mayoritariamente en funcionamiento, una curva de contagios aplanada, un índice de letalidad bajo y con tan sólo 139 personas cursando la enfermedad.

Uruguay reportó sus primeros casos el día martes 13 de Marzo, con 4 COVID-19 positivos. En el día de ayer, se sumó tan solo un nuevo caso lo que suma hasta la fecha un total de 738 infectados, de los cuales 579 ya se recuperaron y 20 personas fallecieron.

También cabe destacar que del total de infectados, 101 corresponden al personal de la salud, donde 96 de ellos ya se recuperaron, de acuerdo al relevamiento del Sistema Nacional de Emergencias uruguayo (SINAE).

Además, a las puertas del invierno, Uruguay registra una disminución de otras enfermedades respiratorias, algo «lógico» considerando las medidas de distanciamiento, lavado de manos y uso de tapabocas adoptadas por la población, afirma Julio Vignolo, integrante del comité de expertos que asesora al gobierno.

El gobierno de Lacalle Pou reaccionó de forma inmediata, y aquí se encuentra una de las claves del hasta ahora exitoso manejo de la situación, pero tomando una postura “innovadora” con respecto a sus vecinos, abandonando el dilema regional de “salud o economía” apuntando al balance entre ambas, descartando el establecimiento de una cuarentena obligatoria y apelando a la responsabilidad individual, llamando al confinamiento voluntario de la población con éxito, teniendo en cuenta que al 29 de marzo, la actividad en lugares de recreación como cafés, teatros y centros comerciales se había reducido en un 75%, y en parques, plazas y playas, un 79%.

Este accionar, en su momento despertó todo tipo de resistencia y críticas, principalmente de la oposición izquierdista del Frente Amplio, por considerar que no se estaba tomando dimensión de la amenaza que representaba la pandemia para la sociedad uruguaya. También obtuvo cierta resistencia de la vecina orilla, donde con más de 60 días de una cuarentena estricta y obligatoria en su espalda (sumado a un pico de contagios), hoy los medios toman a la estrategia uruguaya como referencia.

 

El Presidente de la República junto a su Ministro de Salud, Daniel Salinas. Foto: El País.

 

Al detectarse los primeros casos el gobierno decretó, sin titubeos, la emergencia sanitaria, se suspendieron las clases, los eventos masivos, las actividades no esenciales, y se ordenó el cierre de fronteras, pero nunca se barajó la idea de una cuarentena obligatoria. La vicepresidenta Beatriz Argimón, explicó que detrás de la postura del gobierno existe una cuestión filosófica: “Para nosotros la libertad del individuo es muy importante, el presidente nunca quiso tomar una medida que no tuviera en cuenta ese aspecto fundamental que es nuestra filosofía de vida”.

De hecho, se llevó a cabo una óptima tarea de seguimiento y aislamiento tanto de los positivos como de sus círculos cercanos, sumado a la gran campaña de testeos (más de 34.000) y el tratamiento a domicilio de los infectados, lo que permitió evitar un confinamiento masivo.

»Operación Todos a Casa»

En cuanto a política exterior, la “Operación Todos a Casa”, una iniciativa única en el mundo llevada a cabo por la Cancillería uruguaya (y que recibió elogios por gran parte de la comunidad internacional), se destacó por reunir todos los esfuerzos para repatriar a todos aquellos nacionales que quedaron varados en el exterior en medio de la pandemia, así como asegurar el regreso a sus respectivos Estados a todos aquellos extranjeros que se encontraran varados en el Uruguay, lo que sigue destacando sus valores humanistas aún frente a momentos de incertidumbre y unilateralismos.

La exitosa operación ha sido llevada a cabo a través de varios corredores humanitarios, conectándose con Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Bielorrusia, Brasil, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Eslovaquia, Filipinas, Nueva Zelanda, Países Bajos, Reino Unido, Suiza, Austria, España, Kuwait, Rusia, Singapur, Grecia, Francia, Israel, Japón, Noruega, entre otros.

Disponibilidad de fondos

Pasando al plano económico, Uruguay también se destacó del resto en lo que refiere a la disponibilidad de fondos para dar respuesta al virus, aprovechando su relación con los bancos regionales de desarrollo y su alto grado de confianza, solicitando U$S 1.400 millones en líneas de crédito de bajo costo, saliendo así de la dependencia de los mercados de bonos, como lo han hecho sus vecinos.

En esta misma materia, el 26 de Marzo el presidente uruguayo anunció la creación del “Fondo Coronavirus”, que en un comienzo se nutriría con rebajas de hasta el 20% en los salarios de diversos funcionarios públicos, en los que se incluyen ministros y el mismo presidente. Luego el agro donó U$S 100 millones al Fondo, lo que despertó la solidaridad de diversos agentes del sector privado.

Hasta el momento, el actuar de las autoridades uruguayas ha sido eficiente, lo que le ha permitido ocupar un lugar entre los 43 países del países del mundo (y el único de Sudamérica) que le «están ganando» al virus, según EndCoronavirus.org, del Instituto de Sistemas Complejos de Nueva Inglaterra en Massachussetts.

 


Curva de contagios del Uruguay. Fuente
: EndCoronavirus.org.

 

De todas maneras, corren tiempos difíciles en la esfera internacional, y pese al optimismo de las autoridades uruguayas respaldado en los datos actuales, al gobierno de Lacalle Pou (quien comenzó su mandato de cinco años el 1 de marzo) le preocupa cómo será el pase a la “nueva realidad” sin caer en triunfalismos, ya que diversas fuentes advierten un “exceso de confianza” por parte de la población. Además, la recuperación económica no es algo que el gobierno uruguayo esté pasando por desapercibido, ya que está lidiando con la mayor desaceleración de su país desde la crisis financiera regional que provocó el “efecto tango” en 2002. El Ejecutivo heredó además un alto déficit fiscal, altos niveles de gasto público y un fuerte aumento en los niveles de desempleo.

Si hay algo que comparte Uruguay con sus vecinos regionales, es una mayor preocupación por parte de la sociedad acerca de la economía por sobre la pandemia.

Según la encuestadora Factum, si bien el gobierno de Lacalle Pou cuenta con más de un 55% de aprobación, las perspectivas económicas de la sociedad uruguaya no son alentadoras, ya que el 60% considera que la situación económica del país en 6 meses será mala y un 24% considera que será muy mala.

 

Según una encuesta, el 60% de los uruguayos cree que la situación económica del país será mala, mientras que el 24% muy mala. Foto: El País.

 

Sin embargo, según predicciones del Fondo Monetario Internacional, Uruguay tiene bastante menos de lo que preocuparse en comparación al resto: la economía uruguaya caerá 3% este año (bastante por debajo del 5,2% de la región), y presentará un crecimiento de alrededor del 5% para 2021.

A pesar de todos los elogios, de la baja tasa de reproducción del virus, y de las buenas predicciones externas, las autoridades uruguayas se mantienen en alerta máxima y aseguran que la batalla contra el COVID-19 “va para largo”, intentando que la flexibilización del confinamiento voluntario se lleve a cabo con conciencia y de forma prudente, en un contexto en el que se han reactivado la mayoría de los sectores productivos y se espera un anuncio en las próximas horas por parte del presidente sobre el reinicio de las clases presenciales.