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El Martes 17 de Marzo, los líderes de los países miembros de la Unión Europea acordaron el cierre de las fronteras exteriores del bloque en un intento de frenar la propagación del COVID-19, una decisión histórica ya que es la primera vez que sucede esto pero que demuestra la tardía reacción en el ámbito de la cooperación.

Ya van casi dos meses desde que se confirmó el primer caso de COVID-19 en Italia y desde entonces el número de infectados y fallecidos no ha hecho más que aumentar vertiginosamente hasta convertirse en el foco más grande después de China llegando incluso a superarla en cantidad de muertes cada 24 hs. Cuando el virus comenzó a expandirse a España, Francia y Alemania resultó evidente que el asunto se les estaba yendo de las manos.

Ante semejante emergencia sanitaria la cooperación europea mostró dificultades para tratar de contrarrestar la rápida expansión del coronavirus al resto de países. La UE pareció no comprender la razón detrás de las decisiones de otros países que en un intento de evitar el contagio suspendieron los vuelos provenientes de Europa como sucedió con el anuncio de Donald Trump sin quizás saber que Italia y España tomaron ese mismo camino con los vuelos internacionales entre sí y también los provenientes desde China.

Europa también está sufriendo una transición como consecuencia de la salida del Reino Unido del bloque donde se ha generado bastante escepticismo sobre el organismo y las medidas nacionalistas están tomando un mayor rol que hace tambalear la integración. Esto se evidencia en las medidas unilaterales que comenzaron a adoptar los gobiernos cerrando fronteras e incluso limitando la libre circulación entre los países miembros lo que ha hecho ganar un llamado de atención por parte del Presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli. A su vez hubo excepciones a favor de ciertos países por su cercanía histórica y cultural entre sí, tengamos en cuenta que existen otros organismos de cooperación subregional como la Asamblea Báltica o el Consejo Nórdico lo que los deja con cierta ventaja frente a otros.

Como conclusión se puede llegar a que la Unión Europea no supo ser el nexo entre los países como para coordinar una estrategia común para enfrentar a la pandemia, sólo lo fue cuando las naciones comenzaron a hacer las cosas individualmente pero ya era tarde. Incluso el Mercosur en ese aspecto corrió con ventaja aunque no poseen el mismo nivel de riesgo que Europa. La decisión de cerrar las fronteras exteriores significó, en un acto de desesperación, una ratificación de algo que ya estaba hecho para salvaguardar su institucionalidad.

Sin duda alguna, la integración europea está pasando por una de sus peores épocas.