Compartir en:

Para abordar a la propiedad intelectual se la debe estudiar como un ala determinante del comercio internacional actual, la cual es una herramienta estratégica en la toma de decisiones en acuerdos político-comerciales y que posee consecuencias significativas en las relaciones internacionales.

Su base de regulación se encuentra en el Acuerdo de Propiedad Intelectual (en delante ADPIC)  firmado en 1994 en el marco de las negociaciones de Ronda Uruguay del GATT. Este logró integrar los acuerdos de propiedad intelectual al mecanismo multilateral de comercio de la Organización Mundial del Comercio (en delante OMC) y estuvo marcado por los intereses de los Estados con mayor desarrollo en términos de tecnología de la información, como lo son Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido y Japón.

Este acuerdo ha determinado el relacionamiento entre tales estados, y entre quienes esperan obtener acceso a dichas patentes para el desarrollo de su producción, como fue el caso de China e India desde el año 2000. Y que ha sido fundamental como base de su actual poderío tecnológico, principalmente en el caso de China. Por otro lado se encuentran los Estados menos desarrollados, que dependen de permisos para dichas patentes y para la compra de las mismas cuando pueden pagar el costo, lo que ha tenido gran influencia en su competitividad a mediano y largo plazo.

Concepto y su aplicación al comercio internacional

En términos reales “La propiedad intelectual (P.I.) se relaciona con las creaciones de la mente: invenciones, obras literarias y artísticas, así como símbolos, nombres e imágenes utilizados en el comercio” (OMPI). Y “comprende los derechos de autor y derechos conexos, las marcas de fábrica o de comercio, las indicaciones geográficas, los dibujos y modelos industriales, las patentes, los esquemas de trazado de circuitos integrados y la información no divulgada “(OMC) .

 Se aplica al comercio nacional e internacional en dos grandes campos: Por un lado a los derechos de autor y derechos relacionados, y por otro lado a la propiedad industrial – la cual se divide en dos esferas: de marcas e indicaciones geográficas, y en las invenciones (protegidas por patentes), los dibujos, modelos industriales y los secretos comerciales. Es importante destacar la importancia de las patentes, estas “facultan a su titular a decidir si la invención puede ser utilizada por terceros y, en ese caso, de qué forma” (OMPI). Poseen incluso un período de tiempo para la protección.

Es aquí donde la propiedad intelectual en su complejo y rápido desarrollo, se ha convertido en parte medular de los acuerdos comerciales dado que los Estados que son capaces de desarrollar nuevos conceptos en tecnología de la información e invenciones complejas, poseen ventajas destacables sobre los demás Estados que no tienen tal capacidad de desarrollo. Y permitiéndoles tener el conocimiento y la capacidad para crear normas que se ajusten a tales intereses.

Antecedentes

Encontramos que antes de la adopción del ADPIC, estos derechos se encontraban dispersos y desvinculados entre sí, el modo de operar era independiente por cada parte – cada una decidía si unirse o no a los acuerdos-. El punto de cambio comienza a darse cuando “a finales de la década de los setenta, los países desarrollados empezaron a formular críticas al sistema OMPI, en la medida que consideraban que el sistema no protegía adecuadamente los intereses de sus industrias basadas en la tecnología y en la difusión”. (Oñate Acosta, 2010).
A su vez, “la normativa internacional de la propiedad intelectual estuvo circunscrita fundamentalmente a los tratados administrados por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual” (Roffe, Pedro, 2006). Contando con 191 miembros, la OMPI  es parte de Naciones Unidas, y fue creada en 1967 como un foro mundial en lo que atañe a servicios, políticas, cooperación e información en materia de propiedad intelectual (P.I.). Por lo cual, fue la fuente de los acuerdos previos a los ADPIC, sin perjuicio de otra normativa dispersa adoptada en forma bilateral entre los Estados.

 Estos acuerdos creados en el seno de la OMPI, son los siguientes:

En primer lugar el Convenio de París de 1883 para la protección de la Propiedad Industrial – incluidas patentes , marcas , diseños industriales , modelos de utilidad, marcas de servicio, nombres comerciales, indicaciones geográficas y la represión de la competencia desleal (OMC)- , en segundo lugar el Convenio de Berna para la protección de Obras Literarias y Artísticas de 1886 , en tercer lugar el Convención de Roma sobre la protección de los artistas intérpretes o ejecutantes, los productores de fonogramas y los organismos de radiodifusión y finalmente el Tratado de Washington sobre Propiedad Intelectual respecto de los Circuitos Integrados de 1989.

¿Qué son los  Acuerdos de Propiedad Intelectual (ADPIC)?

Como fue mencionado, se establecieron en las negociaciones de Ronda Uruguay entre 1986-1994, en la cual se logra la unificación de normativa dispersa sobre propiedad intelectual ( con la adopción del Tratado de País de 1883, el Convenio de Berma de 1886, La Convención de Roma y el Tratado de Washington de 1989 y la creación de nueva normativa adaptada a nuevos campos), convirtiéndose en un acuerdo específico que regula dichos derechos, y tomando parte de los acuerdos del mecanismo multilateral de comercio (OMC).

Por ser parte los acuerdos de Ronda Uruguay, la OMC establece que las disposiciones del acuerdo quedan sujetas al mecanismo integrado para la solución de diferencias contenido en el Entendimiento sobre Solución de Diferencias. Donde a priori del acuerdo, las soluciones a las controversias eran mediante la Corte Internacional de Justicia.

Entre sus disposiciones clave, se encuentra el postulado de la cooperación entre Estados para la protección de los derechos de propiedad intelectual, y procura fomentar una protección adecuada que permita una competencia leal y un comercio sin obstáculos. Como lo son el reconocimiento de los principios de trato nacional, la cláusula de la nación más favorecida y  la promoción de la innovación tecnológica y a la transferencia y difusión de la tecnología (Roffe, Pedro 2006).

Los ADPIC y los países en vías de desarrollo

Si bien estos acuerdos han significado un gran avance en la normativa para la protección de la propiedad intelectual,  también trae consigo otros puntos no tan favorables para los países en desarrollo.

 En primer lugar, advertimos que los países en desarrollo poseen vulnerabilidad a los choques externos, más aún cuando se da una caída en los precios de materias primas o grandes cambios en el tipo de cambio.

Al posicionarnos en el campo de innovación tecnológica de estos países– tanto en los modos de producción, en la protección de la propiedad intelectual, en el marco de innovación empresarial y en el progreso del propio proceso de industrialización –, se han visto limitados para dichos avances, por nivel de exportaciones y de crecimiento económico, principalmente condicionados por trabas en el comercio internacional en términos de calidad y certificación, y por la falta de acceso a patentes.

Se refleja que el área donde hay mayor rezago es en innovación, comparado con el líder mundial –Suiza-, con puntaje de 5.8, Latinoamérica en promedio tiene un puntaje de 3.57. (Gómez Gaviria, Daniel, 2017).

En segundo lugar, los países en desarrollo procuran facilitar la transferencia de tecnología desde los países desarrollados (Oñate Acosta, 2010), lo cual tiene un costo muy elevado para ser implementado, y los que acceden a esas patentes terminan en el punto inevitable de transferir capital a los países desarrollados por la compra de esas patentes a actores privados de esos países.

Un ejemplo de lo expuesto es que, “según la OMPI, todos los países de Latinoamérica apenas registran 1,200 patentes, de las cuales 660 son de Brasil; 230 de México; 140 de Chile; 80 de Colombia; 26 de Argentina, y 12 en el caso de República Dominicana. De acuerdo con datos emitidos por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT), apenas 0.2% del PIB es invertido en investigación y desarrollo (Crespo, Elena, 2016).

En tercer lugar, se debe considerar que “en general, gran parte de los países de América Latina tienen un importante desarrollo legislativo en materia de propiedad intelectual e industrial y son parte de los principa­les tratados y convenios internacio­nales en estas materias”. (Crespo, Elena, 2016). En su mayoría son legislaciones adoptadas de países desarrollados, e incluso acatando la guía de la OMPI, la cual procura una aplicación más estricta de los ADPIC. Los motivos son  que  los países en desarrollo no poseen una técnica de legislación especializada que les permita una mayor flexibilización en la materia de propiedad intelectual, especialmente por su falta de experiencia.

Los ADPIC-plus  y los acuerdos comerciales o regionales

La tendencia actual que opera en el comercio internacional son los tratados regionales o bilaterales de libre comercio (TLC), donde en ellos se acuerdan determinadas cláusulas sobre la propiedad intelectual con base en los ADPIC, las llamadas cláusulas ADPIC-plus, donde se intensifican los principios de protección de los derechos de Propiedad Intelectual.

Este tipo de acuerdos, inexorablemente “demandan una mayor preparación de los países en desarrollo para poder enfrentarse a la competencia tecnológica con Estados Unidos y Europa, y también defender su biodiversidad y su conocimiento tradicional” (Gómez Uranga, 2008).

Es necesario mantener la flexibilización en este tipo de acuerdos para que los países en desarrollo tengan opciones de decisión y evitar daños de esa magnitud a largo plazo en su sociedad.

Avances y discusiones actuales

Entre los principales efectos de los acuerdos, se encuentran: los principios abarcan los mercados digitales abiertos, los flujos de datos transfronterizos, las salvaguardias para los trabajadores, los consumidores y las empresas; los sistemas de comercio digital y una gobernanza mundial justa e incluyente. (El Mundo).

Este desarrollo de normativa no puede esperar, dado que el avance en tecnología en diversos campos ha creado un sistema de producción en masa de productos que poseen información, que transmiten y transforman, lo que es difícil de regular a largo plazo sin un seguimiento a la par de todos los Estados de tales avances. Un ejemplo de ello es el comercio digital y el desarrollo de los bitcoins.

En el campo de tal debate, los países del G7 logran un avance en materia de comercio digital y datos, dado que están llevando adelante un acuerdo que establece un punto intermedio entre los regímenes de protección de datos altamente regulados de los países europeos y el enfoque más abierto de Estados Unidos. Lo cual podría liberalizar cientos de miles de millones de dólares de comercio internacional.

Pero las diferentes normas que rigen el uso de los datos de los clientes pueden crear barreras significativas, especialmente para las pequeñas y medianas empresas para las que las normas son complicadas y costosas. (El Mundo)

Efectos del Covid-19 en la propiedad intelectual

Los puntos más importantes son los efectos que el desarrollo de nuevas patentes en materia de vacunas y de tecnología médica generen en el acceso global a dichas patentes de los países con menos capacidad de desarrollo de tal tecnología, esto provoca un efecto en cadena de falta de acceso a la población más vulnerable a vacunas y tratamientos paliativos rápidos y efectivos a largo plazo.

En ese camino, se ha hecho conciencia logrando que los ministros del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) instaron a la Organización Mundial del Comercio (OMC) a pactar una exención temporal de algunas protecciones de propiedad intelectual para las vacunas Covid-19.

Los puntos acordados abarcan temas como recuperación de la pandemia, comercio, inversión, restructuración de la OMC, inclusión, cambio climático y economía digital, entre otros. (El Economista). Como condicionante a tal acuerdo, se encuentra la situación de incertidumbre sobre las necesarias reformas que necesita la OMC para lograr una actualización y avance en su normativa para desarrollar discusiones entre sus miembros, especialmente sobre los temas actuales de propiedad intelectual que marcan la agenda internacional.

Conclusiones

A modo de final, cabe destacar la complejidad de tales acuerdos y la necesidad de atender con cuidado la implementación de los  ADPIC (especialmente los ADPIC-plus), y procurar una mayor flexibilización de los mismos para que los países en desarrollo no se vean forzados a tomar políticas que les afecten a largo plazo.

En el mundo actual, por su interconexión e interdependencia, no es posible afirmar que determinados Estados son los ganadores y otros los perdedores, sino que hay tendencias por los niveles de desarrollo y las ventajas en tecnología de la información que determinados actores internacionales tienen sobre otros.

Bibliografía

 

 

  • El Mundo (2021)

https://www.ambito.com/mundo/comercio/paises-del-g7-logran-un-avance-materia-digital-y-datos-n5303603

  • Gómez Gaviria, Daniel . Foro Económico Mundial – “La innovación como factor de competitividad en Latinoamérica”-, 2017
    https://es.weforum.org/agenda/2017/03/la-innovacion-como-factor-de-competitividad-en-latinoamerica/
  • Gómez Uranga, Mikel- López Gómez, María, Araujo de la Mata, Andrés“Los ADPIC Plus en los actuales tratados bilaterales impulsados por Estados Unidos y consecuencias en los países en desarrollo” – Revista de Economía Mundial-, Huelva, España, 2008.
  • Oñate Acosta ,Tatiana. “Los países en desarrollo, la ronda de Doha y el acuerdo sobre los ADPIC*” Opinión jurídica, Universidad de Medellín, Colombia. 2010
  • Organización Mundial del Comercio (OMC) – https://www.wto.org
  • Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI)- http://www.wipo.int/about-wipo/es/
  • Roffe, Pedro; Maximiliano Santa Cruz “Los derechos de propiedad intelectual en los acuerdos de libre comercio celebrados por países de América Latina con países desarrollados” – CEPAL, Naciones Unidas, Chile, 2006.