Irán: ¿Hacia el aislamiento y pérdida de poder en Medio Oriente?

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República Islámica de Irán, una nación que ha mantenido su poder en Medio Oriente gracias a un estratégico juego de alianzas con los principales Estados, no sólo con países vecinos, sino con aquellos que manejan el comportamiento del sistema internacional, y son capaces de desestabilizarlo si forma parte de la política exterior vigente, hablamos de Estados Unidos, China y Rusia.

La multidimensionalidad de las políticas de acción llevadas a cabo por Irán muestra las aspiraciones de expansión y conquista de viejas y nuevas zonas de influencia que permita posicionarse como la principal potencia regional. Las herramientas que implementará en búsqueda del objetivo estarán, a su vez, condicionadas por las medidas y/o sanciones asfixiantes sobre la política económica del país y hostilidades en un campo de batalla del cual se obtengan réditos positivos por ser participe. Habría que poder cuestionarnos, si gracias a las directrices de Washington y el “quinteto de mediadores internacionales”, Alemania, China, Francia, Rusia y el Reino Unido, luego del “entendimiento histórico” en el año 2015, encaminaron a nuevas incursiones de Irán dentro de un contexto rodeados de restricciones económicas, y actores regionales que se convertirían en amenazas trasfronterizas con ansías de aliados y de poder.

En el transcurso del vigente año 2020, el comportamiento de los rivales de Teherán ha ocasionado la aislación y la falta de participación y competencia en los más preponderantes sucesos que tuvieron lugar en Medio Oriente. Es así como se ha llegado a la noción del inicio de la decadencia de la influencia iraní y al prólogo de un reinado regional que no va a existir en el corto plazo. Pero antes debemos de mencionar los principales argumentos que dan origen a esta conclusión.

Los acuerdos de Abraham, la firma que establece la normalización de las relaciones diplomáticas entre los países árabes del Golfo Pérsico y el Estado judío de Israel, mediados ambos por Estados Unidos, ha demostrado la generación de un bloque, unidos por una amenaza compartida, que surge a partir del crecimiento de las capacidades militares, el programa nuclear y particularmente, el empuje desestabilizador que un país como Irán genera en la región y en sus vecinos.

Los recientes entendimientos entre Israel y Emiratos Árabes Unidos (EAU), están transformando la composición y distribución de las alianzas estratégicas en Medio Oriente. Le otorga así, una entidad que formaliza el bloque árabe-sunita contra los aliados chiitas, que se extienden desde Teherán a través de Irak y Siria, generando vínculos con el Hezbolá en el Líbano y con los Hutíes en Yemen.

La República Islámica de Irán, no sólo siente la presión desde el punto de vista de la seguridad de sus fronteras, sino también de su peso como representante del eje chií. A partir de los recientes acercamientos, Teherán se encuentra en una posición que lo deja aislado diplomáticamente, observando como Israel se posiciona como el principal proveedor de la paz, custodiado por Estados Unidos, en Medio Oriente.  Contener la amenaza iraní se ha consolidado como el objetivo primordial entre los países del Golfo Pérsico, aún más importante que la causa palestina, y para el éxito del mismo, reconocen la importancia de establecer alianzas, y elegir a Norteamérica, nación con tecnología de avanzada y ejército moderno, ha sido la decisión más acertada, debido a que estamos ante una unión anfitriona del eje anti-iraní (Estados Unidos e Israel), que funcionaran bajo una dinámica de garante de la seguridad y proveedor de material armamentístico para sus aliados. No sería llamativo si en un futuro cercano, Arabia Saudita se uniera al eje, firmando un acuerdo con Israel, debido a que se constituye como el principal rival en la región para Irán y en las disputas donde ambas naciones colisionan en bandos enfrentados.

Frente a este escenario, el régimen persa se encuentra rodeado de un bloque que posee la posibilidad de disminuir su influencia. Las capacidades y las naciones bajo el ala de Estados Unidos e Israel tienen una causa por la cual dirigir sus acciones en conjunto si la situación lo amerita, será cuestión de Teherán de poder prever en un escenario internacional, colmado de incertidumbre, cuáles serán los próximos movimientos en la región que conlleven a un reposicionamiento de la potencia chií.

Los aliados son una fuente de poder para los países que inteligentemente los perciben como extensión de su influencia, y que reconocen que una directriz eficaz, puede permitir la expansión de su poder por fuera de las fronteras nacionales. Evidenciemos lo que actualmente tiene lugar en Siria, una guerra civil que ha iniciado en 2011 tras protestas gubernamentales en contra del presidente Bashar Al Assad. Hasán Rohaní, presidente de Irán, establece a Damasco como nuevo campo de batalla en donde la influencia y el poder de cada nación estaría en juego, y el vencedor se nombraría el regente de Medio Oriente. Dentro del conflicto sirio, Estados como Arabia Saudita, Rusia, China, Estados Unidos, Turquía, son parte, e Irán se ha posicionado a favor del accionar de las fuerzas gubernamentales y otorgado su apoyo a Al Assad, un aliado chií en la región es una oportunidad para generar lazos de amistad que permitan el desarrollo del poder chií por sobre el sunní. El despliegue de poder sobre Damasco también se encuentra acompañado del ejercicio en paralelo de la política exterior iraní evocada a permitir continuar nutriendo sus zonas de influencia, debido a que Siria es un punto de tránsito de armamentos que Teherán envía al movimiento chiíta Hezbolá en el Líbano.

Pero estamos ante un contexto que no dispone de los mismos niveles de conflictividad, que otorga el espacio para la acción en conjunta o individual de los países participantes beligerantes. La guerra en Siria no representa una gran oportunidad para incrementar poder como lo hacía hace 2 o 3 años atrás. El califato con el que soñaba ISIS se ve en ruinas, las áreas bajo su poder se disminuyen, Estados Unidos ha retirado la mayoría de sus tropas de la zona y manifestado que la principal razón por la que ISIS ha sido derrotado, es gracias al ejercicio en conjunto con sus aliados. Es así como queda en evidencia que Siria, ya no es el campo de batalla que solía ser, un conflicto maximizador de poder si aplicabas las tácticas correctas y elegias sabiamente al bando al cual pertenecer. Irán como fruto de los resultados del conflicto, deberá de localizar nuevas regiones y batallas en donde obtener réditos con el objetivo de contrabalancear el poder del nuevo bloque que se ha conformado.

Corea del Norte, país que ha disputado fuertes enfrentamientos con Estados Unidos en los últimos años, miembro del “Eje del Mal” desde 2002, bautizado bajo esta categoría por el presidente George W. Bush​, ha reiniciado las comunicaciones con Irán para reanudar los planes de cooperación en la construcción de misiles de largo alcance. ¿Estaremos en presencia de una nueva estrategia para proliferar el poder de Teherán perdido en Medio Oriente? ¿Acrecentará la peligrosidad de la “amenaza iraní” para los países vecinos que firmaron acuerdos recientemente en pos de proteger sus naciones? Un aliado del norte de la península de Corea, que posee armamento nuclear, podría convertirse en el garante de la seguridad de Irán, velando por su posición en el tablero internacional y en la práctica de acciones conjuntas militares en un futuro si la situación lo amerita.

Irán: ¿Amenaza regional o mundial?

Estados Unidos ha anunciado el restablecimiento automático de las sanciones de la ONU contra Irán, acción que carece de “efecto legal”, debido a que Washington se retiró en 2018 del acuerdo nuclear, y, por consiguiente, no le es permitido invocar la cláusula de restitución de las sanciones. Trump en esta decisión actuaría de forma unilateral, debido a que las demás grandes potencias, Alemania, Francia y Reino Unido, han demostrado su descontento, rechazando cualquier maniobra que permita la entrada en vigor de nuevas sanciones conta Irán. Esta reciente acción es el segundo intento de ataque contra el régimen persa, debido a que, en el mes de agosto, Washington fracasó en su maniobra por extender el embargo de armas convencionales contra Teherán, que expira el próximo octubre.

De las ansías del presidente de Estados Unidos de condenar con nuevas sanciones o golpes hacia la estabilización de Irán, se denota la importancia y la amenaza que reconoce en el régimen persa, que posee influencia al día de hoy y la necesidad de poder detener la expansión del plan nuclear a través de los mecanismos que estén al alcance de Washington, para evitar caer nuevamente, como ha sucedido con China, en la Trampa de Kindleberger (Nye,2015), manifestando una República Islámica de Irán que parece “débil” al aislarla de los principales asuntos diplomáticos de la región, pero en realidad, sólo está esperando el momento acertado para demostrar la capacidad militar que tanto atemoriza a los países vecinos de Medio Oriente y al parecer, también, a Donald Trump.

Referencias

https://www.perfil.com/noticias/opinion/dos-versiones-para-un-mismo-medio-oriente.phtml

  • Gilboa, Eytan. Aurora. (31 de agosto de 2020). El Acuerdo Israel-Emiratos Árabes Unidos: Rompiendo mitos y enviando mensajes.

https://www.aurora-israel.co.il/el-acuerdo-israel-emiratos-arabes-unidos-rompiendo-mitos-y-enviando-mensajes

https://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/09-2020-aprobado-penuela-impacto-geopolitico-de-los-acuerdos-de-abraham-en-medio-oriente

 

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