El pueblo Kurdo y la lucha por el Kurdistán

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El pueblo Kurdo y la lucha por el Kurdistán

 Se puede rastrear a la nación kurda hasta el año 612 a.C (aunque algunos autores se aventuran hasta el siglo X a.C), divida en la actualidad en cinco Estados: Irak (cinco millones), Turquía (quince millones), Irán (ocho millones), Siria (un millón) y Armenia (medio millón entre Armenia y Azerbaiyán). Estas antiguas naciones sin Estado en Oriente Próximo, son consecuencia de las caídas de los imperios y los procesos de descolonización, producto de los cuales se crearon diversas fronteras sin tener en cuenta las características del territorio ni de los habitantes. El término kurdos, es una denominación que en su origen definía a los pastores nómadas de las zonas montañosas de Anatolia y las llanuras circundantes, como la minoría del mundo más grande sin una nación propia, con cerca de 40 millones de miembros.
Durante las invasiones arabo-musulmanas este pueblo se termina convirtiendo al islam sin perder su propia identidad. Cuando los imperios Otomano y Persa se disputaron los territorios, los kurdos se posicionaron junto al imperio Turco-Otomano por razones religiosas y a cambio de cierta autonomía, la cual ha sido cuestionada desde principios del s. XIX.
El movimiento separatista kurdo no tomaría verdadero impulso hasta llegado el siglo XX, cuando como consecuencia de que los Estados de Turquía, Irak y Siria apelaran al nacionalismo para consolidarse terminada la Primera Guerra Mundial, la minoría comenzara a sentirse amenazada por los nuevos gobiernos. Los kurdos pasaron a vivir en estados que los consideraban ciudadanos marginados de segunda clase, y las protestas y levantamientos que denunciaron esta situación recibieron como única respuesta la represión estatal.

  Asociado a esto, luego de la Primera Guerra Mundial el Kurdistán, como recompensa a su apoyo a las potencias aliadas durante la guerra, debía convertirse por medio del tratado de Sevrest en un Estado. No obstante, este tratado nunca se aprobó, siendo posteriormente reemplazado por el tratado de Lausana, que suprimió la creación del Estado kurdo y dividió a la nación en los cinco Estados anteriormente mencionados.

  El protagonismo de este grupo se reavivaría a partir de la segunda década del siglo XXI, cuando la Primavera Árabe llegó a Siria y puso en jaque al régimen de Bashar Al Assad, situación aprovechada por la minoría para posicionarse en el norte del país y desarrollar su propio estado de facto. Sin embargo, con el surgimiento del Estado Islámico los kurdos pasarían a situarse en el ojo de la tormenta. Tras la caída de la ciudad iraquí de Mosul, y la pasividad de las tropas gubernamentales, miles de kurdos se vieron obligados a huir por el miedo a la represión del Estado Islámico, mientras que otros decidieron emplazar sus propias tropas y defender su territorio.

  El pueblo Kurdo se ha involucrado en conflictos que persisten en la actualidad debido a la división en fronteras que no consideró las identidades, a las persecuciones y a la falta de reconocimiento en la mayoría de los países. Este conflicto se ha prolongado sobre un territorio con amplios recursos naturales y en guerra transfronteriza contra Daesh, un grupo que pretende crear un califato que ocuparía gran parte del antiguo Kurdistán.

Zona tradicionalmente ocupada por el Pueblo Kurdo (BBC, 2019)

  Uno de los aspectos más importantes a destacar es que el territorio ocupado por los kurdos es rico en petróleo, lo cual juega un papel clave en la geopolítica de la región. Dentro de los países en los que se asientan, el petróleo que genera más disputas es el del territorio iraquí, con el 74% de las extracciones del país. Por lo que Reino Unido y Francia, han querido otorgarle parte del territorio a Irak y a Siria, respectivamente.
Los kurdos constituyeron una región autónoma en Irak que cuenta con 6,5 millones de habitantes y es consecuencia del progreso económico que obtuvieron gracias a sus colaboraciones con las potencias occidentales. La capital de dicha región autónoma (Erbil) se ha desarrollado económicamente más rápido que el resto del país, al igual que lo hacen las desigualdades y dependencia. El Kurdistán iraquí podría convertirse en un feudo protegido por las potencias occidentales, para garantizar la seguridad de las inversiones y la exportación de petróleo.
Como reflejo de la diferencia en las relaciones del Gobierno turco con los kurdos dentro de sus fronteras y con los kurdos iraquíes. La región autónoma del Kurdistán ha decidido iniciar la exportación directa de petróleo con la construcción de un oleoducto que conduce el crudo hacia el puerto turco de Ceiján y continúa hacia Europa. Debido a que vieron en el reparto de las exportaciones petroleras iraquíes un perjuicio en los beneficios que podrían obtener. A pesar de las terribles consecuencias que esto podría tener para los kurdos, no se produjeron, debido a que Irak depende de sus fuerzas armadas para controlar el avance del Daesh. Por lo tanto, el petróleo ha sido uno de los motivos para evitar la creación de un Estado que podría haber controlado este recurso y hoy sigue determinando las relaciones de poder entre el pueblo kurdo y los países en los que se divide.

  Por otra parte, el antiguo Kurdistán se extiende también por las cuencas de los ríos Éufrates y Tigris, una región muy importante para países donde la escasez de agua es la norma. Específicamente en la región de Anatolia en Turquía, donde la etnia kurda predomina, se están desarrollando las infraestructuras del Proyecto para el Sureste de Anatolia (GAP); para conseguir el desarrollo económico y social de las provincias del sureste del país aprovechando los recursos hídricos que ofrecen los ríos, lo que facilitará el riego, la generación de energía hidroeléctrica y el control de sequías e inundaciones. Por lo tanto, el agua y su control se convierten en el segundo motivo que podría explicar la decisión de dividir el Kurdistán mediante el tratado de Lausana de 1923, que hoy en día sigue siendo una de las causas de los conflictos entre el Gobierno turco y el Partido de los Trabajadores de Kurdistán con los Gobiernos de Irak y Siria.

 

 

 

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