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Hoy 15 de marzo se cumplen diez años del estallido del conflicto sirio que ha asolado no solo a ese país árabe sino a toda la región de Medio Oriente. En este breve análisis veremos cómo es que se lo que comenzó con protestas en contra del régimen, terminó en un conflicto internacional de gran relevancia geopolítica.

Como causas, además del descontento acumulado durante el régimen de Haffez Al-Assad (padre del actual mandatario sirio) a las razones de origen del conflicto se suman los desaciertos de Al-Assad hijo, tales como el alto desempleo, las pocas oportunidades de superación y mejora que otorgaba el régimen, el fin de los subsidios al sector agrícola, el aumento de la desigualdad socioeconómica, la represión, los altos índices de corrupción y sobretodo la falta de libertad política, también encontramos la conjunción de los movimientos en el mundo árabe en esa época, lo cual terminó por colmar la paciencia de los sirios que, sin estar seguros de lo que vendría, vieron una ventana de oportunidad que se debía aprovechar para buscar un cambio o simplemente un respiro.

Es así como en enero de 2011 comienzan las manifestaciones de descontento en Siria. El primer acto de protesta se registra el día 26 de ese mes. De acuerdo con testigos, un joven llamado Hasan Ali Akleh se auto inmola rociando gasolina en su cuerpo para posteriormente prenderse fuego, imitando lo que un mes antes haría Mohamed Bouazizi en Túnez en lo que sería el inicio de la Primavera Árabe.

Posteriormente, para febrero, la invitación a las protestas ya se manifestaba en las redes sociales, herramientas fundamentales en los movimientos de Túnez y Egipto. En grupos de Facebook como “La revolución; Siria 2011” se hacían invitaciones para el “Día de la ira en Siria” los días 04 y 05 de ese mes; no obstante, fue reprimido por la seguridad del régimen, mencionando algunos que esta protesta era promovida por sirios viviendo en otras partes del mundo. Sin embargo, para marzo la escalada aumentó debido a la detención en Daraa de un grupo de adolescentes de entre catorce y quince años por hacer un grafiti en una pared de su secundaria con la frase: “Es tu turno Doctor” aludiendo a Al-Assad. De acuerdo con Mouawiya Syasneh, uno de los niños detenidos, mientras estaban en custodia fueron torturados y violentados.

Ante tal situación, y a pesar de que las manifestaciones cobraron fuerza en la misma ciudad de Daraa, con la exigencia de la liberación de los menores, fue formalmente el 15 de marzo que comienza la Revolución siria, esta vez sí se atendería a un segundo llamado de “Día de la ira en Siria”, iniciando las protestas en Damasco y Aleppo, mismas que serían reprimidas por las fuerzas armadas, dejando un número considerable de decesos en la población civil a lo largo de varios días, lo que motivó a aumentar la movilización y las protestas a lo largo de todo el territorio sirio.

En los meses siguientes las protestas aumentarían y los movimientos rebeldes comenzarían a hacerse de armas para controlar algunos de los territorios del país. En julio de 2011, el Ejército de Liberación Sirio sería una de las primeras fuerzas opositoras al régimen de Al-Assad, se formaría por Riad al-Assad, un antiguo coronel del ejército sirio y al que posteriormente se le agregarían más desertores del régimen además de obtener el apoyo de gobiernos de la región y otros países del mundo.

En 2012 la situación había pasado ya de simples protestas a un conflicto mucho mayor, los rebeldes sirios ganaban más presencia y durante este año se lucharía contra el régimen por el control de Alepo, la ciudad más importante de Siria (la más poblada en ese momento), así mismo, en el norte del país las milicias kurdas comienzan a aparecer con la consigna de obtener un territorio exclusivo para ellos, lo que genera el descontento de Turquía.

Para 2013 los grupos radicales islámicos como Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) y el frente Al-Nusra hacen su aparición en el escenario del conflicto, su propósito es el establecimiento de un Califato amparado en la yihad. Así mismo, el 21 de agosto, las fuerzas de Al-Assad son acusadas de perpetrar un ataque químico contra una aldea en Damasco, causando la muerte estimada de 1,400 muertos lo que supondría un punto de inflexión por la condena de la comunidad internacional.

Al siguiente año en 2014 ante la proclamación del califato del EIIL en Mosul por parte de Abu Bakr Al-Baghdadi, Estados Unidos oficialmente entra al conflicto liderando una alianza de países entre la que destacan cinco árabes (Bahréin Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Arabia Saudita) en contra del grupo terrorista y comienza a bombardear los territorios controlados por el mismo; incluso brindándole apoyo a las milicias kurdas, mismo que terminaría en 2019 bajo el mandato de Donald Trump.

Durante 2015, el EIIL controlaba ya gran parte del territorio sirio, incluso más que los rebeldes, el conflicto que había empezado con protestas civiles contra el gobierno ahora se mostraba más una lucha contra el terrorismo con tintes revolucionarios. Es en este mismo año en que Rusia interviene en el conflicto ante la amenaza rebelde de tomar Idlib, un bastión importante del, para ese momento, débil gobierno de Al-Assad. Los bombardeos rusos surtirían efecto y para 2016 el Estado islámico perdería fuerza, así como también el gobierno sirio recuperaría Alepo.  Turquía ingresa en la escena ante la creciente adquisición de fuerza de los kurdos en la zona de la frontera siria con Turquía.

En el periodo transcurrido de 2017 a 2020 el escenario en Siria vería modificaciones más acentuadas con la práctica erradicación del EIIL en territorio sirio, así como el creciente control de los Kurdos en la zona norte del país. El gobierno de Al-Assad se enfrascaría en batalla por Idlib, una de las pocas zonas controladas por los rebeldes, batalla que en marzo de 2020 vería una tregua pactada entre Turquía y Rusia debido a la escalada de tensiones en la zona.

El panorama actual si bien aún no es definitivo, muestra que con excepción los territorios controlados por los kurdos y unos pequeños puntos del EILL, Al-Assad ha retomado el control del país – aunque solo sea en cuestiones militares – aún sin proponer un cambio o mostrar señales de reformas rumbo a lo que en 2021 sería el fin de su tercer periodo presidencial consecutivo.