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Por Eva Vila y Erik Rodríguez Figoli

Para comprender con mayor cabalidad los hechos que tienen lugar en Medio Oriente entre árabes e israelíes, es necesario remontarse aunque sea en forma breve a sus orígenes. El conflicto Israel-palestino nace a principios del siglo XX, cuando a efectos del movimiento sionista en Europa tras el gran antisemitismo vivido por la población judía, con el apoyo de Gran Bretaña estos comienzan a instalarse en Palestina (considerada esa tierra por entonces sagrada por la religión, en especial por judíos, cristianos e islámicos). Pero el conflicto se desata cuando desde Gran Bretaña, luego de la Segunda Guerra Mundial y el diezmo que sufrió la nación judía, se propone la partición en dos de Palestina, por un lado judíos y por el otro árabes. Con el rechazo de estos últimos, comienza una guerra civil, que con escaladas y mesetas, con períodos de paz y de conflicto, se ha extendido hasta la actualidad.

Ataques recientes

Los problemas que llevaron al desarrollo del actual conflicto se han estado gestando en Jerusalén durante el último mes. Ello ha sido resultado de una combinación de ataques árabes contra judíos israelíes en la ciudad; por las restricciones que la policía impuso a los palestinos que intentaban reunirse cerca de la Puerta de Damasco, una entrada principal a la Ciudad Vieja, durante el mes sagrado musulmán del Ramadán; y una marcha por Jerusalén de un grupo llamado Lehava, cuyos partidarios escribieron «muerte a los árabes». Estos elementos contribuyeron a la tensión que se ha extendido por todo Israel. De forma aislada, cada uno de estos incidentes no fue algo inusual; sin embargo, llegaron al mismo tiempo que los tribunales de Israel allanaron el camino para los desalojos de seis familias palestinas de un barrio en Jerusalén oriental llamado Sheikh Jarrah, y para que las familias judías se mudaran a esas casas.

 

Palestinos evacuan un manifestante herido durante los enfrentamientos con fuerzas de seguridad israelíes. (Oded Balilty, AP).

 

Esta intensa crisis comenzó en Sheij Jarrah y la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén, tras una movilización organizada por la juventud palestina que intentaba hacer retroceder a los agentes de seguridad israelitas en la Ciudad Vieja el lunes. Pero a las 6pm, la crisis dio un giro completo cuando Hamás disparó un aluvión de misiles e Israel respondió. La escalada de violencia entre Israel y los grupos armados de Gaza, desde entonces se intensifica y se ha cobrado ya la vida de más de 200 personas. La violencia se está extendiendo a la Cisjordania ocupada y a poblaciones del interior de Israel con importante población árabe, donde se han producido disturbios.  Hasta el momento han muerto en Gaza 192 palestinos, entre ellos más de 50 niños, mientras que en Israel han perdido la vida 10 personas, incluyendo dos menores. En particular en cuanto a los ataques, las milicias de Hamás y Yihad Islámica han lanzado desde el lunes más de 1.500 proyectiles, de los cuales 850 han impactado en territorio israelí. Por su parte, Israel ha llevado a cabo alrededor de 500 bombardeos, según el Ejército.

Egipto y Catar han intentado mediar, mientras que la UE, Rusia y la ONU han pedido calma y contención a las partes. Desde Estados Unidos se enviará al subsecretario adjunto para Asuntos Palestinos e Israelíes del Departamento de Estado, Hady Amr.

Posición de las partes

Frente a los grandes volúmenes de información de los medios de comunicación, es necesario recabar y presentar la posición de cada parte del conflicto, para poder avizorar de la forma más objetiva posible la situación, y con ello cuáles son los intereses que se enfrentan. Las tensiones y riesgos en la región del Golfo Pérsico han escalado a niveles alarmantes y este volátil contexto sólo subraya la necesidad de una solución política al conflicto israelí-palestino, de extensa duración, y que sigue siendo crucial para mantener la paz en Medio Oriente.

La postura israelí

Sobre el actual desarrollo de los hechos y su disparador, Israel afirma que la situación en Sheikh Jarrah es una disputa inmobiliaria privada, aunque sólo explica parte de la historia. 

Las organizaciones pro-Israel han tratado de cambiar la demografía del este de Jerusalén, que es predominantemente árabe, durante muchos años, siguiendo el ejemplo de los sucesivos gobiernos israelíes que enfatizaron el derecho de Israel a construir dentro de su propia capital. La ley israelí permite a los judíos reclamar propiedades que ellos o sus familias poseían en Jerusalén antes de la división de la ciudad después del establecimiento de Israel en 1948, siempre que puedan demostrar la propiedad de la tierra. Por su parte, los palestinos no pueden reclamar derechos sobre la propiedad que alguna vez tuvieron en Jerusalén o en otras partes de Israel.

Si bien Netanyahu no se expresó sobre los desalojos, si reconoció que existe un aumento en las «presiones para no construir en Jerusalén», pero insistió en que lo seguirán haciendo, probablemente en referencia a la construcción de viviendas para colonos en los territorios ocupados de la parte oriental de la urbe.

 

Un israelí ultraortodoxo observa desde el techo de una casa en el barrio de Sheikh Jarrah, Jerusalén Este. (Sebastian Scheiner, AP).

 

Donde más de medio millón de israelíes viven en asentamientos situados en los territorios ocupados por Israel de Cisjordania y Jerusalén Oriental, estos son protegidos por muros y vallas de seguridad y en ellos viven los llamados «colonos», que comienzan a establecerse en esos territorios en 1967 tras la guerra de los 6 días. 

Ello ha sido condenado por la ONU con el motivo de que no se puede establecer la población de un país que ocupa un espacio militarmente. Pero Israel asegura que no le es aplicable a Cisjordania, porque en esta antes de 1967 no había soberanía clara que estableciera la pertenencia a una nación determinada. 

Por otro lado, un elemento clave es que para Israel toda la ciudad de Jerusalén es su capital, y esto no es negociable dado que es de su soberanía «eterna e indivisible». Luego de haber tomado la parte oriental en 1967. Pero la ONU declaró nula esta anexión, ratificando la misma en forma continuada. Lo que ha llevado a que los estados establezcan sus embajadas en Tel Aviv, donde la excepción fue Estados Unidos que estableció la  misma es Jerusalén, creando mayores tensiones. 

En términos generales del conflicto, muchos israelíes creen que hoy en día las verdaderas intenciones de los palestinos es conquistar Palestina entera y que sus afirmaciones oficiales son sólo una estrategia temporal. 

Como prueba de sus afirmaciones, presentan el aumento de la popularidad de Hamás, que ha pedido la incorporación de todo el territorio de Israel.

Demanda Palestina

Para la mayoría de los palestinos, la creación de un Estado judío en medio del mundo árabe representa la continuación del colonialismo europeo en la región, de forma que el ejercicio de poder sobre el pueblo palestino pasó del gobierno británico a los judíos europeos con la creación del nuevo Estado de Israel. Además, denuncian un proceso de limpieza étnica, eliminando cientos de establecimientos palestinos en la zona y desplazando, para el año 1949, por la fuerza a ​​casi un millón de palestinos que acabaron en campos de refugiados en los países árabes vecinos, problema el cual persiste hasta la actualidad porque a esos refugiados nunca se les permitió regresar a sus hogares. De hecho, esto produjo la creación por parte de la ONU de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos. Este éxodo palestino es conocido como la Nakba. Hoy, fruto de las guerras de 1948 y 1967, se estima que el número de refugiados asciende a 5 millones.

 

Plan de Partición de Palestina, por entonces Mandato Británico de Palestina (1947).

 

La Autoridad Palestina ha aceptado la solución de dos estados propuesta como parte del proceso de paz de Oslo de 1993. La idea básica es que la Ribera Occidental y Gaza constituirían un Estado palestino (sólo el 23 % de Palestina), quedando el resto para Israel, pero esta obtuvo escaso apoyo dentro de la población palestina, por entender que está completamente fuera de la realidad en Cisjordania y Jerusalén Este. Además, según analistas críticos de Israel, casi todos los gobiernos de este país pusieron obstáculos a las demandas palestinas de tal forma que los intentos de negociaciones post-Oslo fracasaron.

 

Bill Clinton observa el apretón de manos entre Isaac Rabin y Yasir Arafat, el 13 de Septiembre de 1993. 

 

En la actualidad, se estima que más del 40% de Cisjordania está cubierta por asentamientos ilegales judíos. Para la ONU, Cisjordania es uno de los territorios considerados ‘’ocupados por una potencia extranjera’’, y ha exigido a Israel en reiteradas ocasiones que abandone su presencia allí, por considerarlo una violación fragante y constante del Derecho Internacional. La misma situación se presenta en la Franja de Gaza y la mayor parte de los Altos de Golán de Siria. A pesar de todas las resoluciones condenando el actuar de Israel, sólo se ha retirado de forma unilateral de Gaza en 2005, donde igualmente sigue controlando su espacio aéreo y sus aguas.

La Corte Internacional de Justicia, la Asamblea General de las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas catalogan a Israel como ‘’potencia ocupante’’, base sobre la cual se respaldan los reclamos palestinos (el término oficial usado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para describir los territorios ocupados por Israel es ‘’los territorios árabes ocupados desde 1967, incluyendo Jerusalén’’).

Como potencia ocupante, existen ciertas obligaciones legales que recaen sobre Israel, según el Derecho Internacional. El régimen de ocupación militar se rige por ciertas leyes y acuerdos, entre los cuales podemos encontrar las Convenciones de La Haya de 1899 y 1907 y al Cuarto Convenio de Ginebra. Una de esas obligaciones es mantener el statu quo hasta la suscripción de un acuerdo de paz. Lo que sucede es que Israel cuestiona ser un poder ocupante en relación a los territorios palestinos, al tiempo que no reconoce a Cisjordania como un territorio ocupado, sino un territorio en disputa. Por esto es que afirma que los asentamientos judíos no constituyen una violación de sus obligaciones. 

 

Territorios ocupados por Israel tras la Guerra de los Seis Días (1967).

 

Lejos de desmantelar los asentamientos, la política de Israel busca impulsarlos. Esto ha ido unido a una interpretación bíblica del derecho de los judíos a habitar en esa tierra, prometida por Dios. Desde 2013, el primer ministro israelí ha indicado que una «condición necesaria para obtener una verdadera solución al conflicto fue y sigue siendo clara como el sol: poner fin a la negativa a reconocer el derecho de los judíos a una patria propia en la tierra de sus padres».

La opinión palestina se oponen rotundamente a que por derecho divino se pueda establecer un Estado judío en Tierra Santa, donde ellos habitan hace más de 1.500 años.

Los palestinos plantean que a través de la construcción de muros de separación, el Estado de Israel busca anexionar estos asentamientos, convirtiéndolos ilegítimamente en su territorio. De esta manera, se dejaría a los palestinos con tres pequeños trozos inconexos de tierra árida y rocosa que carecen de acceso a los suministros esenciales de agua. Tal resultado no constituiría un Estado palestino viable.

Muchos de los palestinos, más que nada la población jóven, apoyan la idea del establecimiento de un solo Estado, laico, en el que árabes y judios tuvieran los mismos derechos. Esta idea surge principalmente por resignación, ya que la idea de dos Estados parece cada vez más lejana. 

Sin embargo, la mayoría judía se opone a un sistema en el que los palestinos tengan igualdad de derechos, y se opone de igual forma al regreso de los refugiados a sus tierras, por entender que esto representaría un peligro para la existencia del Estado de Israel como tal: el Estado del pueblo judío. 

El retorno de los refugiados de las guerras de 1948 y 1967 formaron parte de las demandas palestinas en las negociaciones posteriores al Acuerdo de Oslo (además de la soberanía sobre Jerusalén Este y sus sitios sagrados, las fronteras que tendría el Estado palestino, el cese de la colonización de Cisjordania y Gaza mientras se negociaba, y contar con un sistema de defensa, entre otras).

El grupo terrorista Hamás también ve la solución de un Estado como la única respuesta, aunque sea un Estado islámico en el que los derechos de los judíos estén protegidos. Pero la creación de una Palestina islámica simplemente sustituiría un estado religioso por otro. 

Más allá de todo esto, existen voces como la del laureado periodista israelí Haggai Matar, quien indica que es errado centrarse únicamente en si la solución es un Estado binacional o dos Estados, porque la cuestión esencial es cómo acabar con la ocupación colonial por parte de Israel de los territorios ocupados y que se respeten los derechos de los palestinos.

Debido a la gran cantidad de opiniones e interpretaciones, la cuestión de las verdaderas demandas de las partes es una cuestión política por sí misma, con la que muchos israelíes y palestinos están de acuerdo.

¿Qué respuestas ha dado la comunidad internacional?

Desde Naciones Unidas, ha tenido lugar una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad con sus 15 miembros, pero acabó sin una resolución final por la negativa de los Estados Unidos. Washington habría considerado lo sugerido por las partes reunidas como insuficiente para mitigar las acciones de contraataque entre los involucrados.

Esa posición le valió las críticas de China, que a medida que ha escalado la crisis ha asumido la causa palestina en el Consejo de Seguridad, y este viernes acusó a Estados Unidos de «ignorar el sufrimiento» del pueblo palestino.

Estados Unidos pidió reducir las tensiones, un llamado al que también se sumó Rusia y el secretario general de la ONU, António Guterres, que pidieron «garantizar la seguridad de la población civil» y reiteraron su apoyo al «principio de solución de dos Estados».

Guterres abogó por la reanudación del proceso de paz entre israelíes y palestinos, y se mostró dispuesto a convocar una reunión urgente del Cuarteto de Medio Oriente (Rusia, EEUU, ONU y la Unión Europea), algo que no se ha producido de momento. 

 

El portugués Antonio Guterres asumió el cargo de Secretario General de la ONU el 1 de enero de 2017.

 

El esfuerzo de mediación más claro hasta este momento lo está haciendo Egipto, que envió una delegación para intentar que las partes alcancen un acuerdo de alto el fuego en Gaza, para dar lugar a negociaciones.

Lo que está sucediendo deja en una posición particularmente incómoda a los países árabes que firmaron los Acuerdos de Abraham con Israel: Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán.

Por otra parte, la mayoría de los países del Golfo sienten poca simpatía por Hamás, que a su vez es respaldado por su gran rival regional, Irán. Teherán, junto con Catar, alineados con las milicias palestinas, son los que tienen unas posiciones más claras, y urgieron al «fin inmediato de la agresión israelí contra la nación palestina».

Desde las Organizaciones No Gubernamentales, de importancia clave en la defensa de derechos humanos, como lo es Amnistía Internacional, quien ha expresado que insta a las fuerzas israelíes y los grupos armados palestinos de Gaza a no repetir las violaciones del derecho internacional humanitario que, en anteriores episodios violentos, provocaron muertes y mutilaciones entre la población civil, así como la destrucción de viviendas e infraestructuras.

Y agrega que los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU deben mostrarse públicamente firmes, e imponer de inmediato un exhaustivo embargo de armas a Israel, Hamás y otros grupos armados palestinos, a fin de evitar nuevas violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos a manos de cualquiera de las partes en el conflicto.

“Asimismo, la comunidad internacional debe presionar para que se aborden las causas fundamentales de este último estallido de violencia, entre ellas la arraigada impunidad de los crímenes de guerra y de otras violaciones graves del derecho internacional, así como la constante expansión ilegal de los asentamientos israelíes, el bloqueo de Gaza y el desalojo y la expropiación de propiedades de la población palestina, como la de Sheikh Jarrah”, sostiene Saleh Hijazi, Director Regional Conjunto de Amnistía Internacional.

Desde la Cruz Roja Internacional se ha expresado, por medio de su Comité Internacional, que Israel y Palestina deben proteger a los civiles y los trabajadores médicos atrapados en medio de la escalada del conflicto. “El impacto humano de este círculo vicioso de la violencia armada está empeorando rápidamente por hora”, afirmó en un comunicado el jefe de la delegación del CICR en Israel y los territorios ocupados, Jacques de Maio.

“Los civiles deben ser protegidos. En todos los casos, se deben garantizar las condiciones de seguridad que requieren el personal médico, las ambulancias y los hospitales para realizar su trabajo vital”, agregó.

 

Ya son 192 los palestinos muertos en esta nueva escalada del conflicto. Israel ha confirmado la muerte de 10 ciudadanos.

 

A medida que el número de víctimas sigue creciendo, con docenas de muertos y cientos de heridos, el CICR está trabajando día y noche en estrecha coordinación con la Media Luna Roja Palestina para garantizar una respuesta rápida a las necesidades médicas y de otro tipo. El CICR anunció que ha adaptado su configuración operativa, su capacidad de acción y sus medidas de seguridad para tener la capacidad de satisfacer las necesidades humanitarias derivadas de la intensificación de las hostilidades.

Un Estado, dos Estados

El 14 de Mayo de 1948, el último de los soldados británicos abandonó las tierras palestinas, y los judíos, liderados por David Ben-Gurión, declararon unilateralmente en Tel Aviv la creación del Estado de Israel. Este hecho histórico se logró después de más de sesenta años de esfuerzos políticos y diplomáticos por parte del sionismo para establecer una nación soberana en la que consideraban que era su patria, la antigua Tierra de Israel, conocida como Palestina desde los tiempos del Imperio romano. La idea de los fundadores de Israel fue crear un Estado judío y democrático. 

Arabia Saudita, otras monarquías del Golfo y Egipto han indicado que apoyar la creación de un Estado palestino, que conviva junto al de Israel, no es una prioridad y que, además, no lo ven posible. De hecho, el príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman, ha manifestado que los palestinos deben aceptar las ofertas de paz de Israel y Estados Unidos o directamente ‘’callarse la boca’’, lo que ahonda el malestar de los palestinos y la radicalización de sus demandas, tomando popularidad grupos como Hamás. En Enero de 2020 fue la misma Autoridad Nacional Palestina la que rechazó el plan de ‘’paz y prosperidad’’ de la administración Trump por su sesgo pro-israelí.

 

Solución de dos Estados: uno árabe y uno judío.

 

Es importante que retomemos la cuestión Cisjordania y podremos entender lo gravitante que es este territorio en el conflicto. Actualmente Israel tiene el control sobre los más de 2 millones de palestinos que habitan allí, y en el correr del año 2020 Benjamín Netanyahu anunció que anexaría un tercio de Cisjordania, medida que ha retrasado, con motivo, aparentemente, de la cadena de reconocimientos del Estado de Israel por parte de países árabes.

Si en un futuro Israel finalmente anexara Cisjordania, aumentaría considerablemente el número de población palestina en su nuevo territorio. El paso siguiente sería si conceder o no la ciudadanía y el derecho a voto. Si no lo hiciera, ya no podría considerarse un Estado democrático, y nos encontraríamos en un régimen de apartheid, con ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. 

Actualmente Israel tiene una población de poco más de nueve millones de personas. Alrededor de una quinta parte de ellos, aproximadamente 1,9 millones de personas, son árabes israelíes, esto quiere decir que son palestinos que permanecieron dentro de las fronteras del Estado de Israel después de su creación en 1948, a diferencia de los 750.000 que huyeron o fueron expulsados en la Nakba. Estos ciudadanos sufren una discriminación sistémica en su propio país, una opinión respaldada por varia organizaciones internacionales de derechos humanos. Porque por más que tienen derecho a voto desde las primeras elecciones de Israel del 25 de enero de 1949, es difícil encontrar una identidad nacional compartida que englobe a ciudadanos árabes y judíos. 

Para Human Rights Watch, el país ya se encuentra en un régimen de Apartheid tanto contra los palestinos dentro de Israel como contra los palestinos que viven bajo ocupación israelí en la Franja de Gaza. El desalojo de familias palestinas de sus hogares, hecho sobre el cual la organización terrorista Hamás se respaldó para atacar masivamente distintos puntos de Israel, posee un largo historial en el gobierno de ese país.

Yousef Munayyer, director ejecutivo de la U.S. Campaign for Palestinian Rights considera que en la medida que la colonización y el sometimiento de la población palestina es un hecho irreversible, la cuestión no es si debería haber un solo estado, sino constatar que ya existe de hecho.

La teoría de los dos Estados, tantas veces planteada y tantas veces discutida, aseguraría que Israel sea judía y democrática, como así sus fundadores lo soñaron. Pero esta idea tiene poco apoyo entre los palestinos, por considerarse terriblemente perjudicados y despojados de sus tierras. Por otro lado, como afirma el rabino Rabbi Aryeh Meir una anexión llevaría  finalmente »a un estado binacional, un estado de Apartheid, que supondría la destrucción del sueño sionista de un Estado judío».

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Webgrafía

  1. Frank Gardner. BBC.“Israel-Gaza: Conflict stalls Arab-Israeli rapprochement”. https://www.bbc.com/news/world-middle-east-57105583 
  2. Paredes Norberto. BBC. «El conflicto israelí-palestino ha sido ignorado por el mundo». https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-57087165 
  3. BBC. Qué dice la comunidad internacional sobre el nuevo estallido de violencia en el conflicto israelí-palestino (y quién podría ejercer de mediador) https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-57122606 
  4. France 24. EE. UU. habría frenado declaración de la ONU mientras aumentan los bombardeos entre Israel y Hamas. https://www.france24.com/es/medio-oriente/20210513-conflicto-israeli-palestino-estados-unidos-declaracion-consejo-seguridad-bombardeos 
  5. Steven. A. Cook. How Evictions in Jerusalem Led to Israeli-Palestinian Violence. https://www.cfr.org/in-brief/how-evictions-jerusalem-led-israeli-palestinian-violence 
  6. Rtve. El enfrentamiento entre Israel y Hamás se intensifica y deja ya más de 60 muertos. https://www.rtve.es/noticias/20210512/israel-hamas-gaza-continuan-bombardeos-cohetes-escalada/2089652.shtml 
  7. Barlow, Rich (11 de diciembre de 2013). «The Israeli-Palestinian Conflict». BU Today.
  8. Amnistía Internacional. “Israel y los Territorios Palestinos Ocupados: Una vez más, el ciclo de impunidad obliga a la población civil a pagar el precio de la escalada de hostilidades”. https://www.amnesty.org/es/latest/news/2021/05/israel-opt-cycle-of-impunity-leaves-civilians-once-again-paying-the-price-amid-escalation-of-hostilities/
  9. Palestina libre. ”Cruz Roja llama a Israel y Palestina a proteger civiles y médicos”. https://palestinalibre.org/articulo.php?a=51242