¿Cómo Funciona el sistema electoral estadounidense?

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El sistema electoral estadounidense, tan antiguo como peculiar, suele resultar un tanto difícil de comprender para aquellos que habitan fuera de la nación del ‘Tio Sam’. Razones no faltan, ya que posee una serie de particularidades no muy comunes en los demás sistemas electorales. Hoy intentaremos abordar aquellas características que componen al sistema electoral del gigante norteamericano.

El próximo 3 de noviembre será jornada electoral en Estados Unidos. Los ciudadanos, con su voto, renovarán al completo el Congreso y un tercio de las bancas del Senado. A su vez elegirán a los compromisarios del Colegio Electoral, quienes serán los encargados de elegir al nuevo presidente y vicepresidente para los próximos cuatro años. Pero deteniéndonos en esto último, quizás te preguntes qué es el Colegio Electoral, o por qué los cargos de presidente y vicepresidente no es electo con el voto directo de los ciudadanos. Estas y otras incógnitas desarrollaremos a continuación.

Desarrollo del sistema político y electoral

Tras consolidar su independencia, Estados Unidos se transforma en la primer República federal y liberal moderna, a la vez de convertirse en el primer territorio en independizarse de América. Atrás queda el dominio colonial del Imperio Británico, dando paso a una nueva época como nación libre e independiente.

Durante el siglo XIX, el país fue sufriendo una serie de transformaciones que lo han llevado a ser lo que hoy conocemos, empezando por ejemplo por su extensión territorial. Pasó de ser aquel pequeño territorio sobre la costa Atlántica conocido en la etapa colonial como ‘Las Trece Colonias’ a un gigante que se extiende desde el Atlántico hasta el Pacífico, ocupando una importante porción de la región norteamericana, así como también se ha hecho poseedor de territorios de ultramar tanto en el Caribe como en el Pacífico. A su vez, el país vivió momentos de inestabilidad política, destacando el período de la Guerra Civil (1861-1865), donde el país llegó a dividirse en dos, con los Estados Unidos al norte y los Estados Confederados al sur. Pero algo que apenas cambió fue su organización política y su sistema electoral. Incluso hasta estos días, si bien se han registrado diversas modificaciones, la base continúa siendo la misma que en su día diseñaron los ‘Founding Fathers’ (Padres Fundadores).

Políticamente, los Estados Unidos son una república federal, en la cual los ciudadanos se encuentran sujetos a tres entidades administrativas: gobierno federal, estatal y local. Actualmente se encuentra conformada por 50 Estados. Cada uno de esos estados gozan de una considerable autonomía, teniendo cada uno su propio gobierno, parlamento y hasta su propia constitución. A estas estructuras, se les suman los organismos federales, que son el Congreso y el Senado (legislativo) y el ejecutivo federal, encabezado por el presidente. Cada uno de los órganos -ejecutivos y legislativos- mencionados, tienen su sistema para elegir a sus miembros. Dichos sistemas se conservan desde su creación hace más de doscientos años por los Padres Fundadores -con algunas excepciones que serán mencionadas-.

Retrato de los Padres Fundadores durante la Declaratoria de Independencia de 1776

Elecciones parlamentarias

Estados Unidos tiene un sistema parlamentario bicameral. Estas son: la Cámara de Representantes -habitualmente se hace referencia a ella como el Congreso, a pesar de que el congreso en sí es todo el sistema legislativo- y el Senado. La Cámara de Representantes está integrada actualmente por 435 congresistas más 6 delegados sin poder de voto. Entre los congresistas que conforman la cámara, se elige a uno como presidente -en inglés: Speaker-, cargo que actualmente ostenta la demócrata Nancy Pelosi, líder de su partido en la cámara hasta 2018, cuando las elecciones denominadas como ‘Midterms’ -de mitad del período-, los demócratas se hicieron con la mayoría de los escaños de la cámara y la eligieron nueva Speaker.

Los 435 congresistas provienen de cada uno de los 50 Estados miembros de la unión. El número que cada Estado aporta varía dependiendo de la población de cada uno. El que más aporta es California, con 53 electores, mientras que otros Estados como Vermont, Wyoming o Montana, aportan apenas un congresista. En los Estados que aportan más de un congresista, para la elección de estos, se divide al Estado distritos electorales. Cada distrito aporta un congresista-independientemente de su tamaño o población-, por lo que únicamente accede al congreso el candidato más votado del distrito. Cabe destacar también, que cada partido puede presentar a un único candidato, por lo que es común que previo a la elección nacional, se lleven a cabo elecciones primarias para elegir al candidato que representará al partido. Una vez electos, ocuparán su cargo por el período de dos años, ya que la Cámara de Representantes se renueva en su totalidad tanto en simultáneo con las elecciones presidenciales, como en las ya mencionadas midterms.

División de distritos electorales para la elección del Congreso 2020 del Estado de Carolina del Norte

Por el lado del Senado, dicho órgano está compuesto por 100 senadores más la presidencia del Senado, que es llevada a cabo por el vicepresidente. A diferencia de la Cámara de Representantes, donde la cantidad de congresistas que aporta cada Estado va en proporción a su población, en el Senado cada Estado aporta dos senadores. Estos senadores son electos en la mayoría de los Estados a través del sistema de escrutinio mayoritario uninominal. Dicho sistema consiste en que los votantes pueden elegir a un único candidato entre los que se presentan, proclamándose ganador aquel que posea el mayor número de votos -mayoría simple-. Por lo tanto, al repartirse dos senadores por Estado, los dos candidatos más votados serán los que consigan ser electos. Una vez elegidos, los senadores ocuparán el cargo durante seis años. Por lo tanto, en cada convocatoria electoral, se renueva un tercio del Senado únicamente.

Elección presidencial

A diferencia de las elecciones del Congreso o de los Gobernadores estatales que se eligen con sufragio directo, la elección de la formula presidencial se realiza a través de un sistema de elección indirecta. Los ciudadanos, cuando concurren a las urnas, eligen a los miembros del Colegio Electoral. El Colegio Electoral es un grupo de compromisarios que tiene como objetivo elegir al presidente y vicepresidente de Estados Unidos. El número de compromisarios que lo integra ha ido variando a lo largo de los años. En la primera elección presidencial de 1792 eran 132. Sin embargo, desde 1964, son 538 los compromisarios que integran este órgano. Los compromisarios son aportados por cada uno de los 50 Estados más el Distrito de Columbia o Washington D.C. El número de compromisarios que le corresponde a cada Estado es la sumatoria de la cantidad de representantes y senadores que disponen en el Congreso. Por ejemplo, California aporta 55 electores, ya que dispone de 53 congresistas más dos senadores. Al Distrito de Columbia, que no dispone de representación en el Congreso, se le asignan automáticamente tres electores.

Este sistema de elección presidencial está vigente desde la primera elección y fue diseñado por los Founding Fathers. La justificación que estos dieron a la existencia de este sistema es que no querían que la elección del presidente y vicepresidente se viera altamente condicionada por un pequeño grupo de Estados que dispusieran de un número considerablemente mayor de población. Por otro lado, los críticos del sistema alegan que no es del todo justo o representativo, ya que puede darse que los candidatos electos no sean los más votados por los ciudadanos. Si bien esto último no es del todo común, igualmente ha sucedido en algunas ocasiones. Sin ir más lejos, en las pasadas elecciones de 2016, Donald Trump consiguió 304 electores, contra los 227 de su contrincante Hillary Clinton, a pesar de que esta última obtuvo casi tres millones de votos más que el hoy presidente.

Papeleta de votación del condado de Warren, Ohio. Elección Presidencial 2016.

Volviendo al Colegio Electoral, este elige a presidente y vicepresidente a través del sistema de un compromisario igual a un voto. Cada compromisario, en principio, es libre de votar al candidato que desee, independientemente de la voluntad expresada por su Estado en la elección presidencial. Igualmente, a pesar de contar con esta libertad, en casi la totalidad de los casos los compromisarios suelen votar en línea con lo que su Estado eligió en las elecciones presidenciales. Incluso en ciertos Estados, la legislación estipula que los compromisarios se vean obligados a votar a los candidatos que ganaron el voto popular en el Estado. Es decir, que si en el Estado de Texas, el candidato del Partido Republicano ganó la elección, los 38 delegados que aporta dicho Estado deberán apoyar al candidato Republicano, ya que el sistema que se utiliza para el reparto de los delegados es el conocido como ‘Winner takes it all’ -el ganador se lleva todo-.

Una vez electo el Colegio Electoral, este se reúne para realizar la votación. Para que alguno de los candidatos nominados tanto a la presidencia como a la vicepresidencia sea electo, necesita obtener la mayoría absoluta de los votos del Colegio. Actualmente, para ser electo se requieren 270 votos. Los candidatos a presidente y vicepresidente que lo consigan serán oficialmente proclamados como presidente y vicepresidente electo, a la espera de su asunción oficial, celebrada tradicionalmente el 20 de enero.

¿Y qué sucede si ninguno de los candidatos obtiene el número necesario de electores?

Como mencionamos anteriormente, el Colegio Electoral se encarga de elegir al presidente y vicepresidente. Para que un candidato sea electo, se requiere una mayoría absoluta de los votos. Esto suele ser de esta manera en la gran mayoría de elecciones. Sin embargo, se han dado casos donde esto no fue así, o incluso en los que se han producido empates. Uno de ellos se produjo en la elección del año 1800. Por aquel entonces se enfrentaban la fórmula Thomas Jefferson-Aaron Burr del Partido Demócrata-Republicano y la de John Adams-Charles Pinckney del Partido Federalista. Como en aquel entonces la Constitución no preveía ningún mecanismo para resolver un empate o una inexistencia de la mayoría requerida, la Cámara de Representantes debió intervenir, eligiendo a Jefferson como presidente.

Ante esta situación, en el año 1803, se propone en el Congreso una propuesta de enmienda a la Constitución, que fue aprobada en 1804, convirtiéndose en la duodécima enmienda. Esta establece que en caso de no se alcance la mayoría requerida o exista un empate, la Cámara de Representantes será la encargada de elegir al presidente, mientras que el Senado hará lo propio con el vicepresidente.

El sistema de votación empleado por el Senado para elegir al vicepresidente será el tradicional, es decir, un senador, un voto. Sin embargo, el sistema a utilizarse en la Cámara de Representantes es el cedular. Dicho sistema consiste en que los congresistas se reunirán por Estados, y decidirán por mayoría absoluta a qué candidato votará el Estado en la cámara, requiriendo a su vez, que exista el quorum necesario, que es de dos tercios de los congresistas del Estado. Por ejemplo, los 53 congresistas que aporta actualmente el Estado de California deberán reunirse y llegar a un consenso de mayoría absoluta de los votos -teniendo presente que deberá existir el quorum mínimo, que en este caso será de 35 congresistas- para determinar cuál será el voto de California. Este proceso se deberá repetir en cada uno de los restantes 49 Estados. Una vez se cuenten los 50 votos, el que obtenga la mayoría absoluta será electo presidente.

En caso de que ningún candidato obtenga el número necesario de votos para ser electo (26) antes del 4 de marzo posterior a la elección presidencial, el vicepresidente electo por el senado será el encargado de asumir temporalmente los poderes de la presidencia, hasta que la Cámara de Representantes alcance un acuerdo. Pero quizás en este momento, alguno de ustedes se pregunte que sucede si tampoco se cuenta con los apoyos necesarios para elegir a un vicepresidente en el senado. En este caso, el actual Speaker de la Cámara de Representantes asumirá la presidencia. Esto se debe a una modificación posterior, ya que en principio se establecía que de haber empate, se resolvería con un curioso lanzamiento de una moneda.

En caso de ver dificultosa la posibilidad de acuerdo en la Cámara, el presidente en funciones podría recurrir a la presentación de una enmienda para repetir los comicios, situación que nunca se ha producido aún. También se puede dar el hecho de que el presidente y vicepresidente electos por el Congreso sean de partidos distintos, debido a la diferencia de representación que pueda existir en ambas cámaras. Este hecho tampoco se ha producido aún en la historia.

Desde la aprobación de esta enmienda, se debió recurrir a ella en una única oportunidad. Fue en las elecciones de 1824. En esta ocasión, cuatro candidaturas obtuvieron una importante captación de voto. Al producirse esta división, ninguno alcanzó el número necesario de delegados para hacerse con la victoria -en aquel entonces se situaba en 131-. Tras aplicarse la enmienda, John Quincy Adams, del Partido Demócrata-Republicano fue electo presidente, a pesar de que fue segundo en el voto popular.

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