Arabia Saudita como potencia regional en Medio Oriente

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Arabia Saudita como potencia regional en Oriente Medio

Presentación

Arabia Saudita se extiende sobre la mayor parte de la superficie de la península arábiga, en una posición altamente estratégica que actúa como nexo entre el Mar Rojo y el Canal de Suez, y el Golfo Pérsico. Para sustentar esta afirmación una de las herramientas disponibles es el estudio de su zona de influencia, y mediante el análisis de cartografía sobre este tema es posible reconocer que esta excede los límites del estado saudí y penetra en los territorios de la península arábiga, a los que debemos agregar a Egipto, Siria e Irak. En el reino de Arabia Saudita, el Islam es la religión practicada por prácticamente la totalidad de los habitantes, con una marcada predominancia de la rama Sunita por encima de la Chiita, entorno a un 85% y 14%, respectivamente.

Papel del Islam en el Estado y enfrentamiento Arabia Saudita- Irán

Una de las particularidades de este Estado es la íntima relación existente entre los líderes religiosos de la corriente sunita dominante, fundamentalmente de la escuela Hanbalí o Wahabita (la más rigurosa y radical), y el poder político del reino, ostentado durante siglos por la Casa de Saúd, que ha otorgado legitimidad religiosa al proyecto político desde mediados del s. XVIII.

En las últimas décadas tenemos que señalar como acontecimiento clave la revolución islámica iraní de 1979, que alteró notablemente las dinámicas del Golfo Pérsico. Esto se dio debido a que la creación de una república islámica se presentaba como un desafío a la hegemonía del reino saudí, que se había consolidado durante siglos como ariete y principal defensor de esta religión en la región, y poseía en su territorio a dos ciudades sagradas del Islam como lo son Medina y la Meca. Quedaba definido un nuevo escenario en el cual Teherán y Riad se enfrentarían por el reconocimiento de su legitimidad por parte del resto de los Estados islámicos.

Saúd bin Abdulaziz (1902- 1969), fundador del reino Saudita

La rivalidad entre ambos Estados por el control regional, entre un modelo revolucionario de inspiración chiita y un modelo conservador de inspiración sunita wahabita, lo que los ha llevado a enfrentarse indirectamente en distintos escenarios, generando en algunos autores la idea de posible Guerra Fría de Oriente Medio o Guerra subsidiaria irano-saudí. Entre los ejemplos de esta situación encontramos el apoyo a diferentes bandos en enfrentamientos desarrollados en Irak, Siria (Arabia apoya las milicias opositoras al gobierno de Bashar al Asad, mientras que Irán financia al gobierno chiita), Líbano y Yemen (especialmente por el control del Golfo de Adén y el Estrecho de Bab el Mandeb).

Relación árabe- estadounidense

Otro de los elementos sin los cuales no es posible entender el papel de Arabia Saudita en Oriente Próximo es su fructífera relación con Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo XX y principios del nuevo milenio. El primero se ha convertido en uno de los principales actores del mundo árabe-musulmán, gracias a su prestigio como lugar de nacimiento del Islam y principal productor de hidrocarburos.

Desde que se descubrió el petróleo en Arabia Saudí, Estados Unidos, ha mantenido una relación basada en el intercambio de petróleo por seguridad. El país árabe se ha convertido en un aliado fundamental de Occidente, tanto desde un punto de vista económico (como proveedor de petróleo), como político, dado que su régimen conservador lo ha vuelto un socio fiable en la lucha contra ideologías opositoras como el comunismo o el Panarabismo.

La importancia estratégica del Golfo Pérsico para Estados Unidos durante la Guerra Fría fue en aumento, especialmente por la necesidad de asegurarse recursos (principalmente hidrocarburos) y posiciones geoestratégicas que le permitieran dominar gran parte del mundo. La revolución encabezada por el ayatolá Jomeini en el territorio iraní tuvo como consecuencia no únicamente la pérdida por parte del Estado americano de un aliado fundamental en la región, sino más aún, la aparición de un oponente en la misma.

Encuentro entre Donald Trump y Mohammed bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudita (2018)

¿Cuál es el futuro de la relación árabe- africana?

El último punto que debemos destacar sobre el rol saudí es su reciente incursión en el continente africano en busca de tierras fértiles que en su territorio escasean. El atractivo del este de África para Arabia Saudita es mayormente agrícola, debido a las grandes extensiones de tierra fértil sin cultivar. La mitad del territorio del reino saudí (que posee ricos yacimientos petrolíferos) está deshabitada por ser un desierto, lo cual hace que el país sea uno de los mayores importadores de alimentos del mundo.

A esto debemos agregar los impactos ambientales de la industria petrolera y la explotación insostenible de los recursos naturales, que derivó en la desertificación de los suelos y la escasez de agua dulce potable, por lo que Arabia se ha visto obligada durante décadas a utilizar sus reservas de agua subterránea. En este escenario, Arabia Saudita está arrendado y comprando tierras en los territorios de  Etiopía y Sudán para cultivar y posteriormente  importar cereales como trigo y arroz.                                       

 

 

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