Compartir en:

Este lunes, en los Estados Unidos el mercado de futuros del crudo WTI, el barril de petróleo de referencia para el mercado norteamericano, cayó por debajo de los U$S 0, algo que nunca había ocurrido en la historia, llegando a situarse en -38,5 dólares, lo que representa una caída del 312%.

Las perspectivas tampoco son alentadoras, ya que la incertidumbre volcada a los mercados ha provocado que los contratos de futuro con vencimientos próximos también se hayan desplomado, presentando de momento caídas de hasta el 11% para el mes de Junio.

En términos económicos, un precio negativo significa que quien produce o tiene un bien le paga a otro para que se lo lleve. Para entender este fenómeno, hay que entender el contexto en el cual la comunidad internacional se encuentra. 

  • De crisis de oferta a crisis de demanda:

La pandemia a causa del nuevo COVID-19 ha desatado una crisis global la cual está destrozando los pilares en los que el sistema económico mundial se sustenta. Los distintos países del mundo han tomado medidas al tiempo que el virus se propaga por cada rincón del planeta, teniendo que apelar en la amplia mayoría de los casos al aislamiento social y al cese de sus actividades económicas como consecuencia de ello.  

Esto conlleva a que las empresas les sea imposible producir, a que la gente no salga de sus hogares y a que disminuya drásticamente el uso de medios de transporte. Desde el punto de vista de los consumidores, estos únicamente pueden acceder a bienes de primera necesidad. Aunque quisieran y pudieran demandar otros servicios, la oferta no sería tal, y la demanda se vería afectada de igual manera ya que las actuales medidas restrictivas impiden esa posibilidad, por lo tanto transitamos una parálisis del sistema.

Aquí es cuando entran en combinación tres factores, que son finalmente los causantes de este histórico desplome del valor del crudo: caída de la demanda, exceso de stock y por último temor por la falta de espacio de almacenamiento disponible. 

  • Caída de la demanda, exceso de stock, falta de almacenamiento: 

El parálisis de la movilidad y la actividad económica a nivel mundial ha producido una caída de la demanda de las commodities, especialmente el petróleo, dándole paso a que  la ley de oferta y demanda hiciera lo suyo. A esto hay que sumarle la guerra de precios iniciada a principios del mes de Marzo por Arabia Saudita, aumentando la producción petrolera de forma unilateral agravando la situación, luego de una ruptura en el diálogo entre los miembros de la OPEP y Rusia sobre los recortes de producción propuestos para volver a estabilizar el mercado del crudo. 

Los precios del petróleo ya habían caído un 30% desde el comienzo del año debido a la caída en la demanda, sumándole ahora una caída adicional del 34% para el WTI (EE. UU.) y de un 24% para el Brent, la referencia para Europa. 

Sin embargo para el mes de Mayo, la OPEP+ llegó a un acuerdo que pusiera punto final a la disputa basado en el recorte en sus niveles de producción de 9,7 millones de barriles diarios, aunque estos recortes resultaron insuficientes para contrarrestar el impacto de la caída de la demanda de una economía global paralizada.

“El recorte de la producción que hemos visto, o se supone que veremos venir, no es suficiente para cubrir los 25 millones a 30 millones de barriles de demanda diaria que el COVID-19 está destruyendo”, le dijo David Lennox, analista de recursos de Fat Prophets en Sidney, a Bloomberg. “Tenemos que ver un pico de el COVID-19 a nivel mundial para tener una idea más clara de cuánta demanda se destruirá”.

El exceso de stock continúa creciendo a un ritmo catastrófico, lo que desencadenó en un efecto pánico en el mercado a causa del temor de que se esté quedando sin espacio para almacenar ese excedente, hecho el cual diversos especialistas ven factible que sea sobrepasado en poco tiempo si persiste esta situación. Hay que tener en cuenta que en estos momentos las refinerías están perdiendo dinero, y cuando estas cierran, los productores e inversores se quedan sin lugar para depositar esos barriles.

Los precios de vencimiento próximo para el West Texas Intermediate (WTI) expiran este martes, lo que significa que quienes los posean deben encontrar compradores interesados en hacerse del crudo rápidamente. Pero como las reservas en Estados Unidos están cerca de su máximo, la feroz lucha entre comerciantes que no tienen acceso a espacios de almacenamiento ha provocado una erosión en los precios para encontrar compradores. 

Michael McCarthy, experto en CMC Markets, afirma que la caída del WTI «evidencia un exceso» de las reservas de crudo en la terminal de Cushing (Oklahoma, sur de Estados Unidos). 

El índice de referencia estadounidense está ahora «desenganchado» del Brent, referencia del petróleo europeo, y «la brecha entre los dos ha alcanzado su nivel más alto en una década», subrayó.

La Administración de Información Energética de Estados Unidos informó de que los inventarios de petróleo subieron 19,25 millones de barriles solamente la semana pasada. 

Analistas también prevén que esta situación pueda ser aún más grave para áreas no costeras, debido a que se encuentran más alejados de los puertos de salida. “Dado el costo de sellar un pozo, un productor estará dispuesto a pagarle a alguien que disponga del barril, lo que implica un precio negativo en áreas sin salida al mar”, dice un análisis del grupo estadounidense Goldman Sachs publicado esta semana.

  • WTI VS BRENT:

Para explicar el por qué de este colapso en el mercado estadounidense y entender el margen que quedó entre el Brent y el WTI, lo podemos explicar, por un lado, en base a las áreas de producción.

El WTI posee su área de producción en Texas, con yacimientos a una distancia de hasta 800 kilómetros de los centros de almacenamiento, por lo que esta situación afecta en mayor medida a la referencia norteamericana que a la europea. De hecho, en el sector petrolero reconocen que es “virtualmente imposible” encontrar tanques de almacenamiento disponible en áreas terrestres y que la capacidad de almacenamiento llegará al límite a mediados de año. 

Por el otro lado, es importante para explicar esta brecha entre ambos mercados que cuando uno invierte en el mercado del petróleo en realidad no se lleva el barril para su casa, sino que compra un contrato futuro. Como se mencionó más arriba, los que sirven de referencia para calcular el precio del WTI vencen este martes y el petróleo se entregará en mayo, donde ahí si el comprador accede a la entrega física, pero los problemas de almacenamiento implican que nadie quiera quedarse el petróleo hasta la fecha de entrega, ya que los costos de almacenamiento para los productores son muy elevados. 

Mientras tanto, los contratos del crudo Brent se retiran en Junio, y en ese caso no hay problemas de almacenamiento. Más allá de la situación, es habitual que los inversores se desprendan de un activo financiero que en pocas horas caducará, provocando descalabros en sus precios. 

El crudo WTI cerró su cotización en -38,5 dólares marcando una caída del 312%, contra los 25,87 dólares del Brent, una caída del alrededor el 6%. Los especialistas sostienen que la referencia europea podrá mantenerse en torno a los U$S20 el barril, lo que de todas formas no son cifras alentadoras ya que lo acercan peligrosamente a sus costes de producción. 

A corto plazo, la pandemia ha sembrado la incertidumbre sobre el mercado de petróleo, lo que en el largo representa una amenaza para la confianza de los inversores, que han comenzado a liquidar sus posiciones y a no realizar nuevos contratos.

La magnitud de las consecuencias del coronavirus se vuelven imposibles de calcular, con gobiernos tomando medidas sobre la marcha y científicos trabajando para encontrar una vacuna en tiempo récord. 

Sin embargo, esta jornada histórica puede sentar las bases para el comienzo de una era en la que el petróleo no será uno de los pilares fundamentales de la economía mundial, aunque para muchos esta es aún una realidad lejana.