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En el mes de Febrero, los ministros de salud de cada Estado miembro reunidos en Asunción resolvieron que el riesgo de expansión del virus en Sudamérica sería mínimo, por motivos geográficos por un lado, alegando que el foco estaba muy lejos de estas latitudes, y por razones climáticas ya que nuestros climas son más templados y justo atravesábamos el verano.
Bueno, no fue tan así.

Basta repasar como estamos al día de hoy para darnos cuenta:
Brasil reportando 1178 casos y 18 muertes, Argentina 225 casos y 4 muertes, Uruguay 135 contagiados y por último Paraguay, el “menos afectado” con 22 casos confirmados y 1 muerto.
En casos como el brasileño, especialistas han llegado a declarar que el ritmo de crecimiento viene siendo similar al de Italia.

En su defensa, podemos asegurar que la subestimación no ha sido un aspecto exclusivo del Mercosur en absoluto. Sin embargo, si se compara con el resto del mundo en cuanto a su capacidad de reacción, podemos decir que el Mercado Común del Sur se destaca, aunque siendo lo que más dificulta la toma de medidas en común y la elaboración de estrategias regionales la falta de consenso entre los miembros sobre qué tipo de amenaza representa el COVID-19. También es cierto que por aquí nos hemos visto favorecidos en un aspecto fundamental: tenemos más tiempo que el resto.

Por un lado Paraguay es el miembro que ha tomado medidas más estrictas, incluso llegando a implementar el toque de queda. Mientras como contracara tenemos a Brasil, donde Bolsonaro ha considerado el aislamiento social y las medidas tomadas por muchos gobernadores como “una exageración”. Esto ha llevado a que Paraguay cerrara inmediatamente y de forma unilateral sus fronteras con Brasil, considerando que su vecino fronterizo no estaba entendiendo la magnitud de la situación.
Mientras tanto, en Argentina el presidente Alberto Fernández decretó la cuarentena obligatoria para todo el territorio nacional y en Uruguay la misma fue decretada sólo para aquellas personas que arriben al país desde “zonas de riesgo”.
Vale aclarar que al día de hoy, a excepción de Brasil donde se le dió la potestad a cada Estado y gobernador a tomar sus decisiones, el resto de los integrantes han cerrado total o parcialmente sus fronteras, pero clara está la inexistencia de una línea de acción común.

¿Cómo actuó el Mercosur?

Dada esta situación, mediante una videoconferencia en la que participaron los jefes de Estado y los respectivos ministros de salud, se acordó compartir información y estadísticas acerca de la evolución del coronavirus, como parte de una estrategia común destinada a combatir la pandemia, en la que se incluyó el retorno de connacionales, la posibilidad de encarar la adopción de medidas en las respectivas fronteras y medidas para garantizar el movimiento de mercaderías dentro del bloque, entre otros temas centrales.
En cuanto a la posibilidad de adopción de medidas conjuntas en las fronteras, servirá para definir entre los estados miembros cuáles son los pasos que continuarán abiertos entre sí y cómo se llevarán a cabo los controles.

Además se estableció la notificación a los demás países del bloque sobre “las medidas que se hayan adoptado o vayan a adoptarse en frontera y las que recaen o afecten al transporte aéreo, terrestre y fluvial”, en las cuales se «incluirán la mención expresa de los pasos fronterizos que permanecerán habilitados».

En el caso de la circulación de bienes «se resolvió remover los obstáculos que puedan estar dificultando o impidiendo» ese trámite, y estudiar «la adopción de medidas que permitan agilizar el tránsito y transporte de insumos y productos de primera necesidad incluidos los necesarios para la alimentación, la higiene y el cuidado de la salud».