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Tras el leve repunte de ayer, esperable luego de la dramática jornada del lunes y con los paquetes de medidas y estímulos anunciados por los gobiernos, las bolsas vuelven a sufrir una jornada con importantes caídas.

Las bolsas del mundo se han vuelto una verdadera montaña rusa desde el brote del virus, yendo y viniendo, subiendo y bajando, según lo que se escuche en las noticias.

En Wall Street, los tres principales índices de EEUU volvieron a desplomarse superando caídas de más del 10%, aunque moderándose al cierre de las operaciones. El Dow Jones cerró con un 6,3% abajo, el S&P 500 un 5,2% y el Nasdaq un 4,7%.
Se volvieron a paralizar las operaciones durante 15 minutos debido a la magnitud de estas caídas, y es la tercera vez en las últimas dos semanas que se utiliza este mecanismo. Aunque por otro lado, el VIX ha aumentado sólo un 0,71%, eso sí, vale aclarar que viene aumentando desde hace dos semanas y el lunes tocó un máximo histórico de más del 44%.

Mientras tanto en el viejo continente los principales índices perdieron las ganancias de la víspera. Madrid perdió el 3,4%, Paris el 5,9%, Londres el 4%, Fráncfort el 5,5% y Milán el 1,2%.
El Euro Stoxx 50, donde se encuentran las empresas más capitalizadas de la zona euro, marcó una caída del 5,7%.

En Asia, la Bolsa de Tokio cayó un 1,68 %, tras una sesión esperanzadora por las expectativas sobre las medidas de estímulo económico y a pesar de pequeñas reactivaciones en distintos sectores de su economía.

La jornada de hoy también estuvo marcada por un nuevo derrumbe en los precios del petróleo. En el mercado de materias primas, el Brent ha caído un 9,17% hasta los 25,94 dólares por barril. El WTI ha registrado su tercera peor caída de la historia: un 24,4%, hasta los 20,37 dólares el barril, con lo que se desploma a mínimos de 18 años. 

¿El fracaso de los estímulos?

Un gran número de bancos centrales rebajaron sus tasas de interés y grandes economías anunciaron ayudas presupuestarias.
Pero la verdad es que los expertos dudan de la eficacia de estas medidas mientas el virus siga activo, que es lo que más preocupa en este momento a la comunidad internacional, o al menos debería.

Por ejemplo, Estados Unidos está preparando un plan de apoyo de casi un billón de dólares según los medios estadounidenses, sumado al anuncio a inicios de semana de la FED sobre una rebaja de los tipos de interés hasta un rango del 0% al 0,25%, siguiendo los consejos del presidente Donald Trump.

El Banco Central Europeo anunció por su parte 100.000 millones de euros de liquidez para los bancos. Una ayuda que se une a las decenas de miles de millones que anunciaron varios países europeos, destacando el caso de España, donde Pedro Sánchez anunció la inyección de 200 mil millones de euros (equivalente al 20% de su PBI), la mayor movilización de recursos económicos de la historia de España, para poder “combatir en el frente sanitario, pero también en el frente económico y social”, según propias palabras de Sánchez.

Pero, ni rebajando los tipos de interés y anunciando medidas masivas de liquidez, se está consiguiendo incrementar la confianza de los inversores. Quizás porque los mercados están más pendientes a lo que se dice que a lo que se hace, y quizás porque no estamos ante una crisis de demanda, sino ante una crisis de oferta. Hay que tener en cuenta que durante estos tiempos de crisis sanitaria, mientras muchas empresas se han visto obligadas a frenar su producción o al cese de sus actividades, las empresas farmacéuticas han disparado sus cotizaciones en bolsa.

Estas inyecciones sin respaldo pueden estar allanando el terreno para un desastre mucho peor. Habrá que tener mucho cuidado sobre cómo se sale parado de esto, ya que el remedio puede ser peor que la enfermedad.