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Las relaciones entre los países de la ex Unión Soviética normalmente son complejas y en varias ocasiones problemáticas.  La mayoría de estas naciones pertenecía o había pertenecido de una forma u otra al Imperio Ruso, esta fue la estructura desigual que heredó en 1922 la Unión Soviética.

A pesar de crearse como una confederación, la centralización del poder en las autoridades soviéticas era tal que actuaba de facto como una federación, primando el lenguaje, la cultura y el poder político de la república rusa por sobre las demás, lo que muchos veían como una forma de imperialismo.

Hoy en día las interacciones entre estos países se caracterizan por su asimetría, siendo Rusia el estado sucesor de la URSS se encuentra en una posición de poder al ser el más rico y desarrollado, algo que a veces lleva a algunas de sus autoridades a intentar reclamar esa posición de liderazgo político que una vez supo ocupar.

Por su parte los nuevos estados independientes han ido poco a poco dando pasos cada vez más grandes y seguros para afianzar su soberanía e independencia.

En Ucrania, el nombre Vladimir pasó a ser Volodimir y la lengua ucraniana es obligatoria en cada vez más lugares, como centros educativos y servicios. En Kazajistán, se ha dejado de usar el alfabeto cirilico y se han establecido relaciones diplomáticas con China y Estados Unidos.

Este distanciamiento no ha sido bien recibido por parte de la sociedad rusa; hay quienes ven estas medidas como desagradecidas o incluso traidoras. Existe una tendencia dentro de una parte de la elite política e intelectual rusa que ve al mundo a través de una especie de conservadurismo, que busca reivindicar el rol protagónico de su nación.

Recientemente tres políticos rusos hicieron ciertas declaraciones públicas que ponían en cuestión la integridad del país asiático, lo que generó tensiones entre los funcionarios de Rusia y Kazajistán.

Debido a esto, el Presidente de Kazajistán, Kassim-Jomart Tokaev, publicó el pasado jueves 5 de enero un artículo en el periódico Egemen Qazaqstan. En donde reafirmó la soberanía de su país y su pueblo, poniendo hincapié en su indivisibilidad.

 

Las declaraciones de los Diputados Rusos

La situación comenzó el pasado 11 de diciembre, durante la transmisión de “El Gran Juego” de Pervy Kanal, en un programa donde se discutía la situación geopolítica luego de la caída de la Unión Soviética.

El Diputado de la Duma rusa Vyacheslav Nikonov, que conducía el programa, declaró en vivo que anteriormente “Kazajistán no existía” y que la región del norte de Kazajistán estaba deshabitada.  “[Los kazajos] existían, sí, existían mucho más al sur”, y caracterizó al territorio de Kazajistán como “un gran regalo de parte de Rusia y la Unión Soviética”.

Luego del revuelo, Nikonov intentó explicar sus declaraciones de la noche anterior en su canal de Telegram: “Creo que los intereses de Kazajistán fueron completamente respetados al determinar las fronteras de la RSS de Kazajistán”. También expresó sus “sentimientos más cálidos al pueblo hermano de Kazajistán”.

A pesar de las aclaraciones del diputado, la maquinaria ya estaba en marcha y esto llevó a que otros dos políticos salieran a apoyar las declaraciones de Nikonov.

En una transmisión de radio para Belarusinfo, el Diputado de la Duma Evgeny Fedorov citó la ley de salida de la Unión Soviética y especificó que al

momento de su salida de la URSS las repúblicas debían devolver los territorios obtenidos al ingresar en esta.

El diputado declaró en vivo “¿Quieren irse? […] Bien, tomen las valijas y devuelvan el territorio, la ciudad de Verny–Almaty y todo lo demás y váyanse”.

Por su parte, el líder del Partido Liberal Demócrata de Rusia, Vladimír Zhirinovsky criticó a quienes acusaron al diputado Nikonov.

“¿Lo harán disculparse [a Nikonov] por el hecho de que viven en suelo ruso?” dijo el político luego de comentar que “Un estado con fronteras, con gobierno: no había. Todo eso lo creó artificialmente el poder soviético”.

No es sorpresa que los comentarios de varios políticos rusos generaran una sensación de alarmismo en las autoridades asiáticas: cerca de un cuarto de la población de Kazajstán se identifica como rusa, existiendo también una gran cantidad de la población que es bilingüe.

Casi toda esta población se concentra en el norte del país, cerca de la frontera con Rusia, en donde a menudo son el grupo mayoritario. De aquí la necesidad de las autoridades de Kazajistán de reforzar las fronteras y promover la lengua kazaja.

Ya en 2014 las autoridades Kazajas habían bloqueado un artículo escrito en plena crisis de Crimea, publicado en el medio de oposición rusa Meduza, donde se analizaba la probabilidad de que la ciudad de Ust’ Kamenogorsk (Oskemen) tuviera un destino similar a la región ucraniana, debido a que esta presenta una mayoría rusa de un 58%.

 

La Respuesta del Presidente Tokaev

El artículo de Tokaev, está dirigido a la población del país y remarca el cumplimiento de 30 años de independencia de Kazajistán. Tokaev reconoció los buenos momentos tanto como los malos e invitó a la población a preguntarse “¿Qué hemos logrado en 30 años?”.

El presidente propuso entonces remontarse al pasado y analizar el futuro del país y el trabajo que le queda por hacer al pueblo kazajo como nación independiente. Hizo especial hincapié en la situación actual de las fronteras de Kazajistán, confirmadas por tratados bilaterales y reconocidas internacionalmente.

En base a esto, hizo referencia directa a las declaraciones de los políticos rusos y puso el énfasis en la importancia de llevar a cabo un trabajo educacional, “confrontando a nivel oficial y público las acciones provocativas de algunos ciudadanos extranjeros que cuestionan nuestra integridad territorial y quieren socavar nuestras buenas relaciones como vecinos”.

El mandatario remarcó sobre todo la indivisibilidad del país: “Kazajistán es un solo estado. El país no se divide en Sur, Norte, Oeste y Este”. Indicó que se iba a trabajar sobre la repoblación de los pueblos fronterizos y apoyar las migraciones a estas regiones.

El presidente dedicó las siguientes páginas a la importancia de la educación, para mantener vivo el lenguaje y la cultura kazaja, además de la necesidad de los países de escribir su propia historia y la de su pueblo, para las generaciones futuras y para el resto del mundo.

Culminó su artículo con la frase “la lucha por la independencia continuará para siempre con trabajo diario, una política de estado continua y consistente”.

No obstante, también llamó al pueblo kazajo a “demostrar que somos verdaderamente dueños compasivos de nuestras tierras” para hacer un mayor esfuerzo por generar una conciencia ambiental.

Se hizo referencia a los movimientos por la democratización del país, indicando que estaban de acuerdo con una mayor participación de la ciudadanía pero que comenzarían por dar fuerza a los gobiernos locales en un primer lugar, y en caso de que eso resultara, aumentar las posibilidades de participación popular.

 

El Futuro de las Relaciones

El mensaje del mandatario Tokaev es claro: primero asegurar la independencia e integridad territorial, luego el desarrollo y la democracia.

Gracias al artículo podemos entender cómo los autoridades de Kazajistán ven a su propio país. Estas se identifican hoy como su principal objetivo a la necesidad de consagrar el estado que han estado construyendo estos últimos treinta años.

Se ven a sí mismos como un grupo étnico milenario, pero que solo ha podido construir su estado de manera realmente independiente en tiempos recientes, es un país joven rodeado de potencias o países inestables. Consagrar a la nación kazaja como un estado en toda regla termina siendo lo principal en la agenda.

Evidentemente este tipo de discursos provenientes del otro lado de la frontera con Rusia no pasan desapercibidos y podrían poner una excesiva tensión en las relaciones entre estos dos países, dificultando la cooperación.