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No es novedad que la pandemia ha generado grandes estragos en la economía y población de los países del mundo, pero quizá una de las áreas más afectadas es la de la educación, ya que muchos niños adolescentes y jóvenes vieron como sus procesos de aprendizaje se interrumpían debido a que la gran mayoría de los centros educativos en el planeta se vieron obligados a cerrar sus puertas. 

Antes de abordar la problemática como tal, debemos de hablar de cómo se encontraba América Latina y el Caribe en temas de educación previo a la llegada del covid19.

La educación en la región antes de la pandemia no se encontraba entre las mejores del mundo, de hecho, en las pruebas PISA del año 2018, dos años previo al cierre de las escuelas por parte del coronavirus en casi todo occidente, la gran mayoría de los países que se presentaron latinoamericanos, obtuvieron resultados bastante marginales en comparación con los países de la OCDE, donde la media de sus miembros obtuvo un total de 488, 7 puntos y el mejor del mundo, China, obtuvo 590,4 puntos. 

¿Pero por qué decimos que Latinoamérica estaba por detrás? Bueno, digamos que los dos mejores de Latinoamérica fueron Chile con 443,5 y Uruguay con 426 puntos. Una brecha bastante grande que, si bien era de esperar, no deja de preocupar a las autoridades. 

El gran problema que varios analistas han dejado en evidencia, es que año tras año se repiten los resultados en las pruebas, pero no se busca realizar un cambio real en la forma en la que los países de la región educan a sus jóvenes. 

A esto le debemos sumar que la mayoría de los centros educativos no se han adaptado de la mejor forma a los cambios tecnológicos que presenta el mundo actualmente, de hecho, es muy normal, ver algunos docentes casi que, peleados con las herramientas tecnológicas, negándose a utilizar las plataformas virtuales ya sea porque no se sienten cómodos o porque no tienen los conocimientos necesarios para utilizarlas de la forma más efectiva. 

Resultados pruebas PISA 2018. Fuente: OCDE.

En un artículo de diciembre de 2019 de la BBC llamado “Pruebas PISA: qué dice de la educación en América Latina los malos resultados obtenidos por los países de la región” se entrevista a un consultor llamado Francisco Cajiao sobre el resultado de las pruebas, este resalta que las reformas educativas en gran parte de la región se han centrado en ampliar el acceso y aumentar el tiempo de permanencia de los estudiantes en el sistema, lo que claramente es algo a destacar. Sin embargo, resalta que se han descuidado los planes educativos en sí mismos, donde nos encontramos escuelas y centros educativos en el continente que cuentan con curriculas de 12 materias, lo que puede ser sumamente abrumador para quienes deseen aprender. 

A esto se le suma la inflexibilidad que se plantea en los planes de educación, en los cuales es muy posible que los estudiantes tengan matemáticas todos los años de primaria y secundaria, pero no todos los años vas a tener materias de historia, economía, ciencias sociales o idiomas. 

El gran problema a futuro no es la educación en sí misma, sino el rol que América Latina y el Caribe quiere tomar en el mundo. Sin una población con una educación de calidad, la región no podrá dedicarse a otra cosa que no sea explotar y exportar los recursos naturales que tiene y brindar mano de obra no calificada, mientras que todos los puestos calificados van a concentrarse en otras zonas del mundo, aumentando las diferencias. 

Para colmo, según un informe de SITEAL (Sistema de Información y Tendencias Educativas en América Latina) perteneciente a la UNESCO, en 2015, solo el 23,6% de los jóvenes entre 18 y 24 años se encontraba cursando los estudios terciarios, siendo un porcentaje muy bajo del total de la población el cual se reduce aun mas al contemplar únicamente el porcentaje de los jóvenes en este rango etario que logran finalizar sus estudios terciarios.

¿Cómo ha afectado la pandemia a la educación?

Se estima que, con el inicio de la pandemia, centros educativos de 32 países de América Latina y el Caribe tuvieron que cerrar sus puertas, afectando a más de 160 millones de niños, adolescentes y jóvenes en toda la región. Muchos de ellos verían interrumpidos sus procesos de aprendizaje para siempre.

Al momento de cerrar los centros educativos, la gran mayoría de los gobiernos optaron por buscar alternativas por diversas vías.

Según el informe “La educación en tiempos de la pandemia de covid 19” de la CEPAL- Unesco, 29 de los 33 países de américa latina y el caribe que cerraron sus centros educativos optaron por continuar sus programas de educación por medio de diferentes vías a distancia. La gran mayoría de éstos optaron por internet, siendo el medio más común en modalidades fuera de línea, donde los docentes subían contenido a las plataformas virtuales para que los estudiantes los vieran luego. Solo 4 países optaron por la modalidad únicamente online en el que los docentes solo brindaban clases mientras los estudiantes estaban conectados a la misma vez.
 

El gran problema de esta situación lo encontramos cuando nos damos cuenta que muchos hogares no cuentan con conexión a internet u ordenadores para poder acceder a las aulas virtuales. Es muy común en una familia, que debido a la pandemia se debió resguardar en su casa, que todos sus miembros utilicen el mismo ordenador para acceder a clases en el caso de los más jóvenes, y trabajar, en el caso de los adultos. También debemos tener en cuenta que lo más frecuente es que los horarios de estudio y trabajo coincidan, por lo que alguno de los individuos deberá renunciar al uso del ordenador para cederlo a otro. 

Es así que muchos países decidieron optar por sistemas híbridos, online y offline. En lo que respecta al aprendizaje fuera de internet, algunos países eligieron impartir clases vía medios de comunicación tradicionales, como la televisión o la radio. Los cuales si bien son una buena forma de llegar a lugares recónditos donde la conectividad a internet es nula o deficiente, es sumamente antipedagógico y es muy difícil que los jóvenes le sigan el hilo a los cursos por estas vías. 

A día de hoy solo 8 de los 33 países de la región que cerraron sus escuelas han brindado la oportunidad de entregar dispositivos electrónicos (tablets o computadoras) a aquellos estudiantes que los necesitan para continuar sus estudios. 

Pese a los inoportunos que se han presentado, no todo es malo, ya que ante la obligación por parte de los estados de buscar alternativas para que los alumnos puedan estudiar a distancia, se han invertido muchos recursos en la implementación de nuevos medios de educación, democratizando aún más la enseñanza, ya que ahora aquellas personas que se encuentran lejos de los centros educativos pueden estudiar. 

De hecho, a partir de la virtualidad obligada, estudiantes de todos los países reclaman, sobre todo a nivel terciario, que si comienzan las clases presenciales se mantenga una forma híbrida en la que se pueda optar por cursar de forma presencial o virtual, sobre todo favoreciendo a aquellos estudiantes que viven lejos de los centros educativos. 

Otro aspecto positivo que deriva de estas circunstancias actuales, es que el uso del internet genera nuevas oportunidades: entre ellas podemos destacar la inmensa cantidad de recursos pedagógicos y de conocimientos a los que el estudiante logra acceder, además de las nuevas herramientas de comunicación que proveen diversas plataformas que intentan acercar los centros estudiantiles a los hogares. 

Esto se relaciona a que en las últimas décadas se han realizado importantes inversiones en infraestructura digital destinada a los sistemas educativos en gran parte de los países de América latina. Comenzaron a ampliarse las políticas educativas del ámbito digital a finales de 1980, y no han dejado de aumentar desde entonces. 

Al comienzo, la estrategia de estas nuevas políticas era mejorar los resultados del aprendizaje y la enseñanza en las escuelas, pero luego se enfocaron en otro objetivo: dar acceso a los estudiantes a equipamiento, priorizando a los sectores de menor nivel socioeconómico como estrategia de nivelación y búsqueda de equidad. 

A pesar de los avances a nivel educativo que mencionamos, los países de América latina y el Caribe están desigualmente preparados para enfrentar esta crisis que se resguarda en la digitalización, aún existen brechas considerables en el acceso al mundo digital. En 2016, en un promedio de 14 países de América latina, cerca de 42% de las personas que viven en áreas urbanas tenían acceso a internet en sus hogares, en contraste con un 14% de aquellas que viven en áreas rurales (CEPAL, 2019). 

La realidad es que a día de hoy son más los puntos negativos que los positivos, según Human Rights Watch, para millones de estudiantes en todo el mundo, la pandemia no será una simple interrupción temporal de sus estudios, sino que significa “un final abrupto” del mismo, teniendo en cuenta los problemas económicos que han abordado a las familias, significando que muchos niños, adolescentes y jóvenes se hayan visto obligados a comenzar a trabajar y/o continuar con sus vidas al verse abrumados por intentar ponerse al día con sus estudios. 

Se estima que más de un 15% de los alumnos de la región podrían no regresar a estudiar en sus vidas, y se cree que, tras la pérdida de un año escolar, dos de cada tres alumnos de los primeros años de secundaria podrían ver afectadas sus capacidades de comprensión lectora, aumentando en un 20% con respecto a previo al inicio de la pandemia.

Otro punto sumamente importante a tener en cuenta, es que una parte no menor de los estudiantes de bajos recursos en la región, recibían alimentos en sus escuelas antes de que estas cerrarán, y la logística para repartir alimentos en forma de viandas o donaciones a los hogares ha significado un gran reto para los gobiernos donde no todos los niños pudieron tener acceso a la comida que tanto necesitaban.  A este gravísimo problema es necesario agregarle los grandes inconvenientes que la pandemia ha causado en la psique de los jóvenes.

Entre los problemas más comunes entre los alumnos que han tenido clases a distancia nos encontramos con ansiedad, angustia, depresión y dificultades para mantener la atención. Estos problemas sumamente graves son fundamentales apaliarlos lo antes posible debido a que estudios indican que es durante la juventud que el cerebro es mas propenso a aprender hábitos, rutinas y formar el carácter de cara al futuro.

Actualmente frente a la reapertura de todos los centros educativos en América, los Estados deben buscar la forma de que los centros educativos vuelvan a ser atractivos para los estudiantes que por algún motivo hayan decidido no continuar con sus estudios; mientras que a la vez las autoridades deberán buscar la forma de revertir los efectos negativos que la pandemia ha tenido en la educación, seria bueno que las mismas autoridades aprovechen la oportunidad para que los estudiantes que se encuentran lejos de los centros puedan acceder de forma remota permitiendo así un mayor acceso a todos aquellos que deseen estudiar.